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Premio Turner sin polémica para el pintor Richard Wright

Los murales del pintor Richard Wright le han hecho merecedor del Premio Turner, el prestigioso galardón de arte contemporáneo, que este año ha estado exento de la polémica que le ha acompañado en pasadas ediciones. El artista británico se impuso por sorpresa a Roger Hiorns, cuyo apartamento convertido en una espectacular cueva de cristal azulado era la apuesta favorita.

El grueso de la crítica ha coincidido en que los cuatro finalistas, todos ellos formados en la pintura aunque sus producciones abarcan diversos formatos, conforman una de las mejores cosechas artísticas de los últimos años.

Richard Wright (Londres, 1960) ejecuta intrincadas redes y pinturas en espacios arquitectónicos, que son su principal inspiración. Pintor que trabaja en Glasgow, ha sido reconocido por los trabajos expuestos en una galería escocesa, que desprenden su fascinación por la arquitectura, la geometría y las matemáticas. Compitieron con sus obras el espacio abandonado y en ruinas que Hiorns llenó con 90.000 litros de sulfato de cobre para que lentamente fueran cristalizando; las esculturas y dibujos de Enrico David, entre las que destaca una forma cónica convertida en figura humana; y las instalaciones que la dibujante Lucy Skater, única mujer entre los finalistas, crea a partir de fotografías. Las obras, que se exponen en la sede de la Tate Britain hasta el próximo 3 de enero, tienen un punto transgresor y original, aunque alejado de la controversia que define el historial del Turner.

Damien Hirst (1995), con una vaca descuartizada, o Chris Ofili, con sus pinturas con excrementos de elefante (2008), son algunos de los premiados que han contribuido a esa fama.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de diciembre de 2009