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Reportaje:

Madrid 'low cost'

Un redactor de EL PAÍS pasa un día con sólo 10 euros en el bolsillo - Descubre una abundante oferta de ocio, cultura y gastronomía a precios de saldo

¿Ganas de comerse la ciudad, pero ni un euro en el bolsillo? Estar sin blanca no tiene por qué implicar renunciar a un paseo por Madrid con cañas, visitas a museos y cine incluidos. Todo, por un presupuesto más que reducido: 10 euros.

EL PAÍS ha comido y bebido en los establecimientos más baratos, ha visitado los museos gratuitos y revisado parte de la inmensa oferta de ocio y cultura de la ciudad a precio de ganga. La conclusión es que un recorrido low cost no tiene por qué equivaler a realizar votos de pobreza.

Divertirse con poco dinero es un arte demasiado antiguo como para sugerir que nació con los billetes de avión a precio de saldo. Es cierto que las nuevas opciones de turismo barato han generado una demanda de locales de ocio con precios por los suelos. Aunque, gracias a los viajes de negocios, las convenciones, etcétera, Madrid atraiga a un visitante dispuesto a gastar (la media es alta: 136 euros al día de media por turista, el doble que en la Comunidad Valenciana), la cantidad de turistas que se apuntan a la economía de supervivencia aumenta. Cada noche las calles del centro se llenan de veinteañeros rubios acumulando flyers de locales en los que les reciben con la primera copa gratuita, especialmente si van acompañados de chica. "Es lógico que si te cuesta tres euros el avión, no quieras pagar lo mismo por una cerveza", explica un chico francés en la calle de Arenal. Y, según el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, el 51,5% de los pasajeros internacionales que aterrizaron en aeropuertos españoles en octubre lo hicieron en una compañía de bajo coste. Por eso locales como el Outlet, donde la cerveza se vende a precio de agua corriente, además de recibir a un abundante número de estudiantes, licenciados en el arte del low cost, son un sorprendente lugar de peregrinación para visitantes de fuera de Madrid.

En el Hospitality Club se ofrecen 3.984 casas en la Comunidad

Para cenar, tres clásicos: Los amigos, el Tigre o el Boñar (de 1,20 a 1,50 euros)

El Madrid barato no es sólo para turistas y estudiantes. Los parados, lógicos partidarios de gastar lo justo, son cada vez más. La región acumula ya casi 450.000 personas sin trabajo. Sólo en noviembre 6.366 personas se sumaron a las colas del paro.

Pero para disfrutar la ciudad no hace falta llegar con la cartilla del paro en la boca a los bares con reducciones para desempleados ni disfrazarse de indigente para colarse en un comedor social. La autoimposición de un presupuesto de supervivencia es una excusa para peinar los lugares más variopintos de la ciudad a golpe de metro. Con un billete de 10 euros y un abono de transporte, el día está resuelto. El rastro que debe seguir el cazador de chollos pasa por un restaurante Hare Krishna y termina en una reunión Erasmus.Empezar el día con un desayuno de bajo coste no es difícil. Abundan las ofertas por dos euros, pero un buscador de gangas puede hacerlo mejor. En La Casa de las Pelotas (metro de Lavapiés), sale por 1,45. Y las cafeterías universitarias son una mina: en la de Ciencias de la Información (metro de Ciudad Universitaria) se consiguen por 1,40 euros el café y un cruasán, lo mismo que cuesta una copa de coñac, aunque arrancar la mañana agarrado a una botella puede implicar la anulación de cualquier plan posterior.

Por ejemplo, el coñac parece difícilmente compatible con el paseo en bicicleta por el parque Juan Carlos I (metro de Campo de las Naciones), donde se prestan durante una hora a cambio del DNI. También resulta problemático combinarlo con la visita al millón de museos gratuitos de la ciudad. La red municipal se puede disfrutar sin pagar, lo mismo que centros con una oferta muy rica, como la Casa Encendida o el Matadero.

La casa-museo de Lope de Vega (metro de Antón Martín) ofrece visitas por el escenario de la vida del dramaturgo durante sus últimos 25 años de vida. "Como es gratuito, hay bastante afluencia", explica una de las guías. "A veces le dices a algún curioso que la visita es guiada, y tuerce el gesto; pero cuando añades que es gratis, se apunta", sonríe. En pleno barrio de las Letras, lo ideal es combinar a Lope con un paseo y unas tapas.

Otra opción son los audiovisuales del Planetario (metro Arganzuela Planetario). Este mes acoge muestras sobre el Sputnik, los agujeros negros y los paisajes de Marte. Y si se imponen las ganas de salir de los circuitos habituales, la página web www.sindinero.org promociona exhibiciones de fotografía, de arte, o muestras de cine itinerante.

Para el almuerzo la oferta es sustanciosa. El bar Jesusín (metro de Villaverde Alto) tiene los miércoles una propuesta sin rival: cocido a tres euros. Hay que llevárselo en una fiambrera propia, lo que no parece tan raro teniendo en cuenta que, según la consultora TNS Worldpanel, el 21,9 % de los madrileños come de tupperware. En el restaurante el precio sube a cinco euros con pan, vino y postre, lo mismo que cuesta el menú. Tanto es el furor por las comidas low cost que algunos locales que las practicaban lo han abandonado. Es el caso del Torayo (metro de La Latina), como explica su dueña mientras se estira las mallas por debajo del delantal: "Los jueves, que teníamos el menú a tres euros, los clientes fijos se quedaban fuera, así que lo subimos todos los días a seis y medio". El argumento es creíble: el restaurante tiene siete mesas y el menú cambia cada tres minutos en función de las existencias. Eso sí, incluye las alubias más contundentes de la ciudad, como recuerda sujetándose el estómago Héctor López, parado barcelonés que está de visita en la capital.

Una opción colorista es el centro Hare Krishna (metro de Noviciado o Tribunal). Cinco euros es el donativo (obligatorio) por sentarse en el suelo con una escudilla llena de comida macrobiótica y un té de romero. La parroquia es algo distinta a la del Jesusín. En lugar de obreros patilludos salpicados de pintura, se reparte por el parqué una mezcla de ecologistas, estudiantes espirituales y actrices que hablan apasionadamente de la pasión. Con suerte, el vecino de al lado puede ser el artesano que fabrica collares de hueso de anaconda.

Después de digerir, está la sala de exposiciones CaixaForum (metro de Atocha), gran exponente de la cultura gratuita. Ubicado en el triángulo del arte que forman los museos del Prado, Thyssen y Reina Sofía, en su primer año de funcionamiento, 2008, recibió un millón y medio de visitantes. El ambiente es distendido. En los sofás del vestíbulo se puede encontrar, además de a turistas dándole vueltas a un mapa, a algún resacoso recostado. Unos niños corretean por las salas con coronas de cartón de una hamburguesería. Los curiosos entran, echan un vistazo y, si no les convence, salen. "Lo más guay es lo que ponen fuera", explica Marian, vecina de Atocha de paseo el día de su 26 cumpleaños. "Me gustó mucho la exposición en el exterior de Rodin; pero alguna vez entré, no entendí lo que vi, y me fui", añade.

Otra opción es el cine. La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas ofrece, según el día, una o dos proyecciones gratuitas en una sala con 180 butacas. Este mes pasará una retrospectiva sobre José Luis López Vázquez.

Para cenar, tres clásicos: Los amigos, el Tigre o el Boñar, en el que por el precio de una cerveza (1,50 euros de media) acompaña una tapa generosa, pero la calidad es irregular. Una opción segura son las tapas del Quevedo (1,20 euros la caña, en metro de Antón Martín) o las bolas a base de patata de La Casa de las Pelotas.

Habrá quien se dé por satisfecho con la jornada habiendo gastado unos ocho euros. Para dormir, si no se cuenta con habitación propia o anfitrión, los clubes de intercambio de casa o de acogida de viajeros son muy jugosos. Se encuentran por Internet. En el Hospitality Club se ofrecen 3.984 casas en la Comunidada de Madrid, y en Coachsurfing (algo así como "navegación entre sofás") hay inscritos 3.780 sofás.

Pero la tentación de unas copas a precio de saldo es demasiado fuerte para el auténtico cazador low cost. Una opción es aprovechar las ofertas de los relaciones públicas de las calles de Huertas o Arenal (metros de Ópera y Sol). Se puede explotar la oferta (una cerveza o chupitos de licor) y cambiar de local en cuanto se apura la consumición, pero no resulta lo más elegante.

Quedan otras posibilidades pagando mínimamente. Para los tempraneros está La Peseta, donde, mostrando un flyer, de cinco a nueve las cañas se quedan a 60 céntimos. Por barato que sea, parece imposible competir con el Outlet (Chueca o Banco de España): cervezas a 50 céntimos, cubatas a euro y medio y jarras de sangría o cerveza a cuatro. También tiene sus desventajas, notablemente los 20 minutos de cola para entrar, y las esperas para conseguir una bebida frente a la barra. Nota: quien no sea amante de los suelos pegajosos, mejor olvidar el Outlet.

Si algún optimista se siente capaz de sobrepasar las 10 cervezas en una hora, puede acudir a la barra libre de cerveza y sangría del bar Torero (metro de Sol) los miércoles a partir de las 23.30. Por cinco euros, a la entrada se recoge un vaso de plástico. El ambiente es eminentemente Erasmus, como hace intuir su publicidad: "Invitamos a españoles y extranjeros para que intercambien sus idiomas... o lo que sea". Chicos musculosos de Wisconsin sonríen desde la barra a las conejitas estilo Playboy que patrullan el bar sacándose fotos con todo cliente que se precie.

Pero la magia sólo dura hasta las 00.30. A esa hora, sin previo aviso, cada cerveza pasa a costar cinco euros. Ése es el momento en el que el cazador de chollos deberá sali elegantemente por la puerta.

Mucha cultura por 0 euros

Los grandes museos tienen días de entrada gratuita. El Reina Sofía, el domingo, de 10.00 a 16.00. También permite la entrada libre a diario de 19.00 a 21.00; el Prado, los domingos de 17.00 a 20.00, y a diario de 18.00 a 20.00. El Museo Arqueológico (abierto de martes a sábados de 9.30 a 20.00, y el domingo hasta las 15.00) es gratuito mientras duren las obras en la calle de Serrano, donde está su sede.

Además, en Madrid hay infinidad de espacios culturales que abren a diario sin cobrar. La Casa de la Moneda está abierta de martes a viernes, hasta las 17.30; y los fines de semana y festivos, hasta las 14.00. También son de libre acceso las exposiciones del Planetario (abierto para las visitas no escolares las tardes de martes a viernes de 17.00 a 19.45; y los fines de semana de 11.00 a 13.45 y de 17.00 a 20.45).

Todos los museos municipales también son gratis: el Museo de los Orígenes y el Museo de la Ciudad (de martes a viernes, hasta las 20.00; y los sábados y domingos, hasta las 14.00), el Museo de Arte Contemporáneo (de martes a sábado, hasta las 14.00 y de 17.30 a 21.00, y los domingos y festivos de 10.30 a 14.30) y el Templo de Debod (de martes a viernes, de 9.45 a 13.45 y de 16.15 a 18.15: los sábados y domingos hasta las 14.00).

Otros espacios con una programación fiable a coste cero son La Casa Encendida (todos los días, hasta las 21.45), el CaixaForum (también de lunes a domingo, hasta las 20.00), o el Centro de Creación Matadero (de martes a viernes, de 16.00 a 22.00). La Fundación Canal de Isabel II, el Círculo de Bellas Artes, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, la Biblioteca Nacional, el Centro Cervantes o la Casa América también organizan regularmente exposiciones. Una idea para hacerse con las direcciones y horarios de muchos de estos museos es consultar la página web muselius.com.

Rutas para tiempos de crisis

- Desayuno en la Facultad de Ciencias de la Información. 1,40 euros. Ciudad Universitaria, s/n, metro de Ciudad Universitaria

- Visita al Matadero. Gratis.

Paseo de la chopera, 14, metro de Legazpi

- La Casa Encendida. Gratis.

Ronda Valencia, 2, metro de Lavapiés y Embajadores

- Almuerzo en el centro Hare Krishna. Cinco euros. Espíritu Santo, 19, metro de Tribunal y Noviciado

- Visita al Círculo de Bellas Artes. Un euro. Alcalá, 42, metro de Sevilla

- Cine en la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas. Gratis.

Zurbano, 3, metro de Alonso Martínez

- Cerveza y tapa en El Tigre. 1,50 euros. Calle de las Infantas, 30. Total: 8,90 euros

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de diciembre de 2009

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