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El día que Nelva quiso empezar otra vez

Un hombre mata a su ex novia cuando ésta se mudaba con su nueva pareja

David Arroyo Molina oyó los gritos desesperados de Nelva Y. M., la mujer boliviana de 19 años que murió ayer al mediodía tras recibir al menos cuatro puñaladas de su ex novio y compatriota Johny Armando R. M., de 35 años, que también resultó muerto. Aún no se sabe si se suicidó.

"Ella no paraba de gritar: '¡Déjame en paz!' y que no le pegara, que no la golpease. Después se han oído golpes de muebles y algún grito", relató el joven, que vivía pared con pared con la mujer fallecida.

Este vecino fue uno de los primeros en llamar a la policía. También lo hizo el actual novio de la víctima, que subió a recoger a Nelva. Ambos se iban a vivir juntos y él había ido con su furgoneta para recoger los enseres de la mujer. Cuando tocó al timbre, oyó los ruidos de la pelea. Intentó que le abrieran, pero fue inútil, por lo que telefoneó a la policía.

Cuando llegó una patrulla de la Policía Municipal los ruidos habían cesado. De fondo sólo se oían los gemidos de la mujer. Fue necesario que acudieran los bomberos para que tiraran abajo la puerta. Cuando entraron, Nelva ya había muerto y su cadáver y el de su supuesto asesino estaban en el salón, en medio de un charco de sangre. Los sanitarios del Summa y del Samur no pudieron hacer nada por ellos. Todo el piso estaba revuelto.

Poco después de las dos de la tarde salía del número 30 de la calle de María Teresa Sáenz de Heredia el actual novio de Nelva. Iba con los ojos llorosos y acompañado de dos policías. Minutos antes había sido asistido por un psicólogo del Samur. En segunda fila y mal aparcada estaba su furgoneta, de una empresa de hielo. Se subió a ella y cogió el monedero de Nelva, del que sacó la documentación de la mujer para entregársela a la policía.

El suceso causó conmoción en el vecindario. La pareja había alquilado el piso a una mujer peruana hace ahora un año. Antes habían vivido tres años juntos con dos hermanas en Ventas y en Ciudad Lineal. "Él era muy celoso. En cuanto bebía, la amenazaba. En alguna ocasión me he tenido que poner en medio para que no le pegara", explicó Alejandra, una amiga.

Los que conocían a Johny también explicaron que solía emborracharse todos los fines de semana y cuando cobraba el sueldo, a principios de mes. El supuesto autor del crimen trabajaba en la construcción y como pintor de brocha gorda. Sus amigos confirmaron que había dejado a su anterior esposa en Bolivia, con la que había tenido una hija, que ya ha cumplido cinco años.

Johny conoció a Nelva en España hace unos cuatro años. "Más de una vez se le oyó amenazarla. Le dijo que si se iba con otro la mataría. Él era muy celoso. Ella era hermosa y cariñosa con todo el mundo", destacó una mujer que no quiso dar su nombre. Nelva trabajaba como empleada de hogar en el barrio de Canillejas (San Blas). También cuidaba niños. Ambos estaban de forma ilegal en España, pero ella había iniciado el proceso de regulación, según comentaron varias amigas. Nelva tenía una prima en España, mientras que Johny, que era hijo único, no tenía familiares aquí.

Más información en la página 36

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de diciembre de 2009