Reportaje:

Secretos de la Gran Vía

Comienzan las visitas guiadas por la avenida, que en 2010 cumple cien años

Fue la gran obra de Madrid. "La de la M-30 a su lado se queda en nada". Lo explica una guía turística. Y una veintena de visitantes elevan la cabeza para contemplar los edificios. Pese a la lluvia y los paraguas. La Gran Vía se mira hacia arriba. "Escuché en la tele la historia de la calle y pensé: 'Si yo no conozco todas esas cosas".

Así que Elena Ramos, madrileña de 80 años, acompañada por su amiga Pilar Pérez, de 78, se apuntó a una de las visitas guiadas que el Patronato Municipal de Turismo inauguró ayer para conmemorar el centenario de la avenida. "Vamos a adentrarnos en la Gran Vía", se presenta la guía. Comienza el viaje en el tiempo.

"Al principio, la idea era prolongar la calle Preciados hasta la plaza de España". Corría el año 1868. Poco después empezaría a forjarse la idea de crear un gran bulevar en el centro madrileño.

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El primer proyecto, masto-dóntico, lo diseñó el arquitecto Carlos Velasco en 1886. La idea era acabar con las calles estrechas y oscuras, para construir una gran avenida como las que ya existían en otras capitales europeas. El problema era que, para ello, había que expropiar y demoler 30 manzanas de edificios. Y empezar a construir desde cero. Los ciudadanos no se quedaron callados.

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"Antes de aprobarse el proyecto ya se repartían por las calles pasquines en contra", explica la guía. Uno de ellos sirvió de inspiración al autor de la zarzuela La Gran Vía, que vio la luz mucho antes de que se demoliera la primera piedra. "Si nos sublevamos / calles y plazuelas, / ¡vaya una jarana / que se puede armar!", cantaban las vías estrechas que estaban destinadas a desaparecer.

El éxito arrollador de la obra les sirvió de poca ayuda. Aunque el primer proyecto no fue el definitivo, otro de Octavio y López de Salaberry sí obtuvo el visto bueno en el año 1904. Ni el palacio Masserano, donde vivió Victor Hugo de niño, se libraría de los derribos. En 1910, el rey Alfonso XIII alzaba una piqueta de oro y hacía el primer desconchón.

"Fue aquí, en la casa del cura", señala la experta. El paseo guiado comienza en la iglesia de San José (calle de Alcalá, 43). Muy cerca, donde por entonces vivía el párroco, fue donde clavó Alfonso XIII su herramienta. Era la primera vez que un monarca visitaba el inicio de unas obras. El 14 de abril de 1910. Empezaba una nueva época para la capital.

"La Gran Vía se construyó en tres fases", prosigue la explicación. Fue una obra larga. Mucho más, ya se ha dicho, que las que asolan ahora la ciudad. "Se derribaba con piquetas y los escombros se retiraban con carros tirados por mulas", incide. Pero los 1.316 kilómetros que acabaron uniendo la calle de Alcalá con la plaza de España trajeron la modernidad.

"Ahí estaban los almacenes Sepu", cuchichea la jubilada Elena, que se lo sabe casi todo, señalando a su amiga un edificio de tiendas. "Los primeros fueron los Madrid París", puntualiza la guía poco más tarde. Aparecieron los escaparates y la calle se convirtió en visita obligada. También por sus cafés de estilo americano, como el Chicote, "por el que pasaban todos los actores de Hollywood cuando venían a rodar a la capital". Ava Gardner, Sofía Loren, Charlton Heston. "La Gran Vía elevó la ciudad al nivel europeo".

A la altura de la calle de Montera, Elena, la veterana madrileña, ataca de nuevo: "Ahí había un ascensor para bajar al metro que costaba cinco céntimos". La experta de turismo le da la razón. "El templete de la Red de San Luis, diseñado por Antonio Palacios, fue también una revolución", comenta. La estructura de forja acristalada se desmanteló en los años setenta y ahora está en el pueblo del arquitecto, O Porriño (Pontevedra).

Enfrente queda el edificio de la Telefónica, con sus 600 ventanas, "el más alto de Europa en su momento". Un poco más adelante aparecen los teatros. "El último tramo quiso ser Broadway", sigue la ruta. "Yo venía los domingos, que era más barato", apunta Elena a su amiga. "Se planeó un bulevar central, pero luego se desechó porque se creyó que entorpecería el tráfico", añade la guía.

Al final de la visita, a las puertas de la plaza de España, una de las jubiladas recuerda que allí pinchó por primera vez una rueda de su seiscientos. ¿Les ha gustado la ruta? "Mucho", aseguran a dúo. "De jóvenes siempre veníamos de paseo por la Gran Vía. Si no, era como si no vivieses en Madrid".

Gran Vía: 100 años de historia. A partir del 6 de diciembre, todos los domingos a las 12.00 en la iglesia de San José (calle de Alcalá, 43). Entradas en el Centro de Turismo de Madrid (plaza Mayor, 27). 3,90 euros.

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