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Reportaje:

Las familias 'progres' dedican menos tiempo a educar a los hijos

Un estudio recalca que tienen más formación y delegan más en la escuela

Las familias que tienen la etiqueta de progresistas suelen descuidar más la educación de sus hijos. Es una de las conclusiones de un informe encargado por la Fundación Bofill a un equipo de expertos que ha dirigido el catedrático de Sociología de la Universidad de Deusto, Javier Elzo.

El trabajo ha clasificado las familias en cuatro tipos: al primero corresponden las extravertidas y progresistas; al segundo, las introvertidas y tradicionales; al tercero, las conflictivas, y al cuarto, las armónicas y convivenciales. El trabajo se ha hecho a partir de una muestra tomada en Cataluña, con cuestionarios y entrevistas a más de un millar de familias, profesores y alumnos de 12 años. Las conclusiones del estudio revelan que las familias del primer grupo delegan más que las otras la educación de sus hijos.

¿Cómo son estos padres y madres llamados progresistas? Primero suelen tener un nivel de formación más alto. Son en gran parte profesionales, técnicos, empresarios y comerciantes que rechazan la pena de muerte, defienden el aborto, la eutanasia y la legalización de la marihuana, y trabajan más fuera de casa. "Quizá son así porque estamos hablando de padres de familia que vivieron la transición y la época de 'prohibido prohibir'. No digo que todos los progresistas sean así, pero los que son así destacan por ser progresistas", recalcó el director del estudio. Jordi Sánchez director de la Fundación Bofill, señaló: "Las tipologías que tiene el estudio nos aproximan a las familias, pero la realidad tiene muchos más matices".

En este grupo de familias progres "hay un notable desestimiento de la educación de los hijos, que se delega en la escuela, en personal auxiliar domiciliario" o en clases particulares de refuerzo. También es el grupo en el que más hijos desarrollan conductas antisociales. Aún así, otros estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo y de la Fundación Jaume Bofill corroboran que a mayor formación de los progenitores, los alumnos suelen sacan mejores notas y llegan a un nivel de formación más elevado.

Otro tipo de familia, la que el estudio llama conflictiva, es el que más problemas presenta. Hay otros estudios que ya lo habían ratificado. En estas familias suele haber mal clima familiar, incluso con castigos corporales, y los padres suelen tener "poca confianza en sí mismos". Los progenitores tienen en general menos nivel cultural. Acostumbran a estar a favor de la pena de muerte en casos graves y carecen de normas de convivencia en casa a la hora de ir a dormir, e incluso se dan "respuestas irrespetuosas de los hijos". Estos padres suelen vivir "angustiados por la educación de los hijos", recalca el estudio.

Los otros tipos de familia -la introvertida y tradicional, y la armónica y convivencial- son las que mejor paradas salen. En esta última, hay buen clima familiar y buenas relaciones con "el centro docente". Son los más satisfechos con la educación y tienen "más satisfacción de los hijos". Suelen ser estos padres los que más usan el castigo como correctivo. Respecto a las familias del grupo tradicional, el estudio de la Fundación Bofill destaca que tienen "los valores de siempre", autoridad fuera y dentro de la familia.

Otro de los puntos que recalca Elzo es que el ser familia monoparental, de separados, numerosa o reagrupada no tiene tanto efecto en sus relaciones y en la formación como "lima familiar y la manera de funcionar". "Naturalmente, que ser familia monoparental o de separados influye pero no tanto como el modelo de funcionamiento", remachó Elzo.

Otra conclusión del trabajo es que en los cuatro tipos familiares "los hijos o hijas perciben menor implicación del padre que de la madre en las actividades vinculadas a ellos". Y también que "los hijos hacen una valoración menor de la implicación de los padres y madres que la que dicen éstos que tienen".

El director del estudio quiso subrayar que, pese a los problemas y los distintos tipos, la gran mayoría de las familias incluidas en la muestra están "razonablemente satisfechas de cómo funcionan y de la educación de los hijos". "Un notable de nota media", puntuó Elzo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de noviembre de 2009