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Marruecos urdió la expulsión de Haidar del Sáhara

Rabat le reservó billetes a Lanzarote mucho antes de que llegase a El Aaiún

A su paso por Madrid hace tres semanas, Aminatou Haidar, la activista saharaui, temía ser detenida a su llegada a El Aaiún, la capital del Sáhara Occidental, pero en aquel momento las autoridades marroquíes ya habían tomado la decisión de expulsarla, según la Plataforma de Solidaridad. Este grupo de apoyo a la independentista saharaui en huelga de hambre en el aeropuerto de Arrecife desde hace once días hizo públicos ayer dos documentos que ponen de relieve que desde El Aaiún se hizo una primera reserva a nombre de Haidar, en un vuelo de Canarias Aeronáutica a Lanzarote, para el 11 de noviembre.

Como no llegó ese día ni la víspera, se efectuó una segunda reserva, manipulada a mano, para el 14. Por si tampoco aterrizaba esa fecha se le cogió plaza en un tercer vuelo el 21 de noviembre. Las tres reservas están hechas con el mismo número de billete expedido a nombre de la activista.

Haidar, de 42 años, desembarcó en El Aaiún el 13 de noviembre en un vuelo procedente de Las Palmas. Permaneció detenida 24 horas en la terminal del aeropuerto antes de ser expulsada el 14 a Lanzarote gracias al billete que le compró y a la reserva que presuntamente efectuó la policía marroquí. Antes le fue retirado su pasaporte marroquí y desde entonces la agencia de prensa oficial de Marruecos dice que ha renunciado a su nacionalidad.

Una vez en el avión, el 14 de noviembre, Haidar se dirigió al comandante y le explicó que se encontraba allí en contra de su voluntad y que carecía de pasaporte para entrar en España. El piloto dudó, pero recibió una llamada telefónica, según la activista saharaui, que le incitó a despegar.

Plataforma de Solidaridad no aclara por qué Rabat sólo quería expulsar a Haidar a Lanzarote y no a Las Palmas, una ciudad mucho mejor conectada con El Aaiún. En círculos independentistas se cree que al ser Lanzarote una isla más pequeña y con menos presencia de los medios de comunicación las autoridades marroquíes pensaron que la expulsión tendría menos eco.

A su llegada a Lanzarote Haidar se negó a desembarcar, pero la policía española le obligó a hacerlo y a entrar en el país, pese que carecía de pasaporte. Si tenía consigo su tarjeta de residencia en España, concedida por razones humanitarias, para que pueda acudir al médico, pero no se la pidieron. Cuando intentó comprar un billete para regresar a El Aaiún, la policía le advirtió, en cambio, de que no podía salir del país porque carecía de un título de viaje válido.

Mientras, el Consejo General de la Abogacía Española ha exigido al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, "la inmediata autorización de salida de España" de Haidar para que se repongan "de forma urgente sus derechos fundamentales".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de noviembre de 2009