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Obama dice que las sanciones contra el plan nuclear iraní son inminentes

La Casa Blanca asegura que la crisis no se eternizará como con Corea del Norte

Barack Obama cerró ayer en Corea del Sur su periplo asiático de una semana con una seria advertencia a Irán y una rama de olivo para Corea del Norte. El presidente estadounidense amenazó a Teherán con consecuencias si no acepta la oferta internacional para desbloquear la crisis generada por su programa nuclear. Irán rechazó el miércoles pasado la propuesta del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) de que envíe su uranio enriquecido fuera del país para el reprocesamiento. Obama dijo que EE UU y sus aliados podrían tener listo un paquete de potenciales sanciones "en semanas". El ministro de Exteriores iraní, Manuchehr Mottakí, descartó desde Manila la posibilidad de las sanciones, porque, según dijo, Occidente ha aprendido que son inútiles en "fallidas experiencias" en el pasado.

Washington ofrece ayuda a Pyongyang si pone fin a su programa atómico

"Irán ha tardado semanas y no ha mostrado disposición a aceptar esta propuesta, y por tanto hemos comenzado conversaciones con nuestros socios internacionales sobre la importancia de que haya consecuencias", dijo Obama en Seúl en una rueda de prensa conjunta con el presidente surcoreano, Lee Myung-bak, informa Reuters. "En las próximas semanas, estaremos desarrollando un paquete de pasos potenciales que podríamos emprender, esto dará una idea a Irán de nuestra seriedad".

El Gobierno de Teherán no se amedrentó. "Las sanciones eran la literatura de la década de 1960 y 1970. Creo que son lo suficientemente inteligentes para no repetir experiencias fallidas", replicó Mottakí. El responsable de Exteriores afirmó que su Gobierno está dispuesto a negociar el problema, a condición de que el intercambio de uranio enriquecido por combustible nuclear tenga lugar en su territorio. El OIEA ha instado a Irán a que envíe el 75% de su uranio a Rusia y Francia, que lo devolverían reenriquecido para alimentar el reactor de investigación médica de Teherán.

Obama advirtió que no van a conceder a Irán un tiempo ilimitado para aceptar el plan, porque no quiere que se reproduzca "lo que ha ocurrido con Corea del Norte, con quien las conversaciones se eternizan sin una solución". El presidente dijo que Irán se está haciendo a sí mismo "menos seguro" no aceptando la oferta del OIEA.

El tono de la advertencia de Obama a Teherán contrastó con la oferta de ayuda que hizo a Pyongyang si pone fin a su programa de armamento nuclear. "Nuestro mensaje es claro. Si Corea del Norte está preparada para dar pasos concretos e irreversibles para cumplir con sus obligaciones y elimina su programa de armas atómicas, EE UU apoyará con ayuda económica y ayudará a promover su plena integración en la comunidad internacional", aseguró.

El dirigente estadounidense recalcó que él y Lee se han comprometido a romper el círculo vicioso trazado por Pyongyang, en el que desde hace años alterna la provocación con la negociación. Obama anunció que Stephen Bosworth, su responsable para Corea del Norte, viajará a Pyongyang el 8 de diciembre para intentar relanzar las conversaciones a seis bandas. El foro multilateral -en el que también participan China, Rusia, Corea del Sur y Japón-, creado en 2003, está paralizado desde el año pasado. Corea del Norte lo abandonó formalmente en abril pasado tras la condena de la ONU por su lanzamiento de un cohete sobre el mar de Japón.

Obama y Lee se comprometieron también a trabajar para hacer avanzar el tratado de libre comercio que fue firmado por los dos países hace dos años, pero que está pendiente de la aprobación de los respectivos órganos legislativos. El pacto se ha visto frenado, entre otros, por reticencias del Congreso estadounidense sobre el comercio de automóviles. La etapa surcoreana fue la más relajada del viaje asiático de Obama, que comenzó en Japón, para llevarle a continuación a Singapur, donde asistió a la cumbre de países de APEC (Cooperación Económica Asia-Pacífico), y luego a China. Un viaje con el que ha querido revitalizar la diplomacia y el peso de Estados Unidos en una región marcada cada vez más por el ascenso de China.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de noviembre de 2009