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Reportaje:La liberación del 'Alakrana'

"Si no les secuestran con españoles ¿quién iba a pagar?"

Familiares de marineros de Seychelles capturados en el 'Alakrana' y el 'Playa de Bakio' relatan su angustiosa espera

A Mirelle Pilate nadie la llamó para decirle que su hijo, Wilson, había sido secuestrado con otros 35 pescadores en el Alakrana. Tampoco, a pocas horas de su desembarco en el puerto de Seychelles, nadie la ha informado de su liberación. Lo sabe, pero por la televisión. Espera poder abrazarle hoy en el puerto de Victoria, aunque a Jason, padre de Guito, otro marinero de Seychelles secuestrado en 2008, en el Playa de Bakio, las autoridades portuarias le negaron la entrada. Al final, logró pasar porque los medios que informaban de la llegada de los tripulantes españoles amenazaron con publicarlo.

EL PAÍS reunió ayer en la humilde casa de Mirelle a estas dos familias que han sufrido la angustia del secuestro y el desdén de las autoridades y de los piratas, que, conscientes de que no alteraban en un céntimo el precio del rescate, impidieron a Guito y a Wilson llamar a sus familiares.

"Los piratas entran a patadas para robártelo todo, pero no te hacen daño"

"Te humillan, entran a patadas para robártelo todo, pero los piratas no te hacen daño. Sólo quieren dinero". Guito trata inútilmente de consolar a Mirelle, de 74 años. Pero ella es incapaz de articular una frase sin dejar de llorar. Está convencida de que Wilson ha enfermado. "Es mi único hijo varón. ¡El otro se me murió!". Pese a todo, se considera, como Jason, afortunada. "Si no les hubieran secuestrado con españoles, ¿quién iba a pagar por él? ¿Yo? Lo único que podría hacer", cuenta mirando a su pobre alrededor y descalza, "sería morirme yo también".

El padre de Guito le cuenta que trató de convencerle para que dejara la pesca tras el secuestro. "Pero no quiso, le gusta mucho el mar". Mirelle también se resigna: "¿Y qué le puedo decir? Desde pequeño quería ser marinero, le encantaban los barcos". Guito y Wilson tienen 38 años. Guito ahorra para una casa, algo muy difícil, porque su sueldo bruto es de 170 euros al mes, y Wilson tiene dos hijos pequeños. Fueron juntos al colegio y al terminar, se dedicaron a lo que siempre habían visto en casa: Jason fue marinero hasta que se retiró para montar un restaurante que sólo sirve pescado. George, el padre de Wilson, fue pescador durante 42 años.

"Iba a venir en el Playa de Bakio, pero al final se fue al Alakrana y se libró de nuestro secuestro, aunque sólo por un tiempo, porque un año y medio después, a Wilson también lo cogieron", relata Guito. "El patrón del Playa de Bakio se retiró y el barco fue a pescar a otro sitio, aunque parece que están pensando en regresar porque aquí se pesca mucho más", cuenta. El padre de Wilson sólo interviene para lanzar una advertencia: "Los piratas son terroristas. Es un problema de todos los países. De todos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de noviembre de 2009