Reportaje:Estilos

Resucitan las instantáneas

Los amantes de la fotografía analógica reviven las Polaroids

Junio de 2008: Polaroid abandona la fabricación de película para sus míticas cámaras instantáneas y echa el cierre a sus dos fábricas en México y Holanda incapaz de hacer frente a la fuerza de la fotografía digital. La muerte de las cámaras Polaroid era inevitable.

¿Inevitable? El emprendedor austriaco Florian Kaps pensó que quizá no. Observó que, después de varios años de experimentación con la fotografía digital, mucha gente empezaba a echar de menos la aventura de hacer una foto con un solo disparo y revelarla despacio en la palma de la mano. En otras palabras, había un nicho de mercado que quería algo más que una imagen perfecta que contemplar en su ordenador: quería fotos reales que pudieran "tocar, sentir y oler".

Con esta premisa nació The Impossible Project. Kaps y André Bosman, el que fuera ingeniero jefe de la planta de Polaroid en Enschede (Holanda), recaudaron 1,7 millones de euros de firmas de capital riesgo, compraron toda la maquinaria y los equipos y alquilaron el edificio por un periodo de 10 años. "Nosotros y muchos otros estamos demasiado enamorados de la fotografía analógica instantánea como para dejarla morir sólo porque Polaroid ya no la considerara rentable", señala Kaps. Pero The Impossible Project no es sólo una romántica aventura: "Es ambas cosas, se basa en el amor pero, por supuesto, hay un plan de negocio detrás", aclara. Su misión es desarrollar una nueva película para cámaras instantáneas, mejorada y modernizada. Según Kaps, en febrero de 2010 esperan tener ya lista la película en blanco y negro para Polaroid SX70 (el modelo de cámara más vendido). El color tendrá que esperar hasta el próximo verano.

Kaps y su equipo estiman que hay unas mil millones de cámaras Polaroid en todo el mundo. Su objetivo es producir un millón de películas en 2010. Kaps fue directivo de la Sociedad Lomográfica, fundada en Viena en 1992 para recuperar una cámara soviética, la Lomo, que conquistó a Occidente tras la caída del muro de Berlín. El fotógrafo Pasquale Caprile, embajador de Lomo en España, asegura que la fotografía analógica instantánea tiene un valor que nunca podrá aportar la digital: "La ves en el momento y en papel, totalmente distinto a verlo en una pantalla. Cada foto es única, y eso no tiene precio. No hay dos polaroids iguales. Hay una vuelta atrás. Como en la música: el sonido de los vinilos tiene una profundidad que pone los pelos de punta. Igual sucede con la fotografía".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0008, 08 de noviembre de 2009.