La emotividad de los premiados

Iñaki Gabilondo, Edurne Pasaban, José María Aldecoa y el embajador de México en España, Jorge Zermeño, junto a la forzada ausencia por enfermedad de Juan María Bandrés, dieron ayer el toque más humano y emotivo al acto de conmemoración del Estatuto al recoger las distinciones otorgadas por el Gobierno a su trabajo o ayuda a Euskadi.

Una emocionada Pasaban apreció "estar en casa". "La gente piensa que cuando haces otros recorridos no te acuerdas de las raíces, pero yo soy de aquí, yo soy de Euskadi, y por eso el mejor reconocimiento que podía tener era en casa. Gracias de corazón", dijo, tras prenderle López su medalla.

El periodista Iñaki Gabilondo recordó a su padre fallecido, "un viejo gudari que luchó para recuperar el Estatuto perdido en 1936". "Le diría, mira aita, estuvimos unidos por el Estatuto que perdimos y nos hemos separado por el Estatuto que conseguimos. ¿Tendrán que arrabatárnoslo otra vez para que volvamos a unirnos?", dijo.

Iñaki Gabilondo: "¿Tendrán que arrrebatarnos el Estatuto para unirnos?"

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El presidente del grupo Mondragón, José María Aldekoa, recibió la distinción como "un orgullo" que compartió con sus casi cien mil empleados, "34.000 en Euskadi, 45.000 en el resto de España y 17.000 en el extranjero". El premio supondrá un "acicate para seguir trabajando y aportando un grano de arena a una sociedad más justa y libre", añadió.

En nombre de Bandrés, su amigo y patrono de la Fundación Mario Onaindia Alberto Aguirrezabal, recordó su trayectoria en EE y en el Gobierno preautonómico de 1978, el Consejo General Vasco que presidió el socialista Ramón Rubial.

El embajador Zermeño alabó los lazos con la II República que llevaron al presidente Lázaro Cárdenas a acoger a 25.000 exiliados tras la guerra civil, "entre ellos 2.000 vascos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0026, 26 de octubre de 2009.

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