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La lluvia ahoga al metro

Cinco estaciones del suburbano y dos de Cercanías cierran por el aguacero - Colas de hasta 13 kilómetros en las rondas por el corte de carriles y salidas

Parada de metro de Paral·lel, siete y media de la tarde de ayer. María Luisa Pulgar se apeó del convoy desconcertada. Quería bajar en la anterior, Sant Antoni. Pero no pudo. Nadie le alertó en su largo viaje que esa parada estaba cerrada por las goteras que causó la lluvia. "Ahora tendré que andar hasta casa mojándome", lamentó. Ronda de Sant Antoni, poco después. Una pareja se pregunta por qué no puede acceder a la estación. Ningún cartel indica qué ocurre, o qué alternativas hay. "No hay carteles porque ha llovido... y no hemos tenido tiempo", se excusa una trabajadora.

El chaparrón, ya se sabe. La misma resignación mostraban los portavoces de los servicios atascados por el aguacero monumental que llegó a descargar 76 litros por metro cuadrado en el centro barcelonés, ayer. Una cosa tan normal en una ciudad mediterránea como una tromba otoñal volvió a dejar un reguero de averías. Sobre todo en el metro. En un vestíbulo de la estación de Verdaguer (línea 5) el agua derribó un trozo de pared situada junto a un colector. Y el vestíbulo se cerró dos horas. Se cerraron también las paradas de Trinitat Vella y Just Oliveres (línea 1). Pero fue la línea 2 la más afectada. Su parada final, la citada de Paral·lel, se llenó durante horas de goteras y serrín, y uno de sus andenes seguía cerrado cuando el metro cerró. Los trenes de Cercanías tampoco circularon durante una hora entre el paseo de Gràcia y la estación de França. Hasta las 21.00 horas, la mayoría de líneas tuvo retrasos y algunas hasta más tarde. En la Ronda, el corte de un carril y de varias salidas ocasionó colas de hasta 13 kilómetros.

Viento y lluvia afectaron también a otras zonas del litoral y el área metropolitana, así que Protección Civil encendió en esas zonas la alarma por inundaciones. Tras 62 actuaciones de los bomberos en toda Cataluña, ya está desactivada. Se prevé que el mal tiempo amaine esta mañana.

Hasta entonces, las autoridades cruzan los dedos. Ya pasará. Entre tanto percance, siempre quedará el arco iris. Cruzó majestuoso el cielo barcelonés, ayer, cuando el agua dio una tregua.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de octubre de 2009