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La región más conflictiva

La ONU echa a 200 agentes electorales afganos para evitar un nuevo fraude

El organismo aspira a abrir 16.000 mesas, 9.000 menos que en agosto

La purga está en marcha. El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha ordenado que la mitad de los inspectores electorales que participaron en los controvertidos comicios en Afganistán del 20 de agosto sean reemplazados de inmediato. Son 200 funcionarios de alto nivel de los 380 designados. El organismo cree que fueron cómplices en el fraude electoral masivo. La ONU quiere asegurarse de que la segunda vuelta, el 7 de noviembre, sea "transparente y creíble".

Ban hizo pública su decisión después de que el presidente afgano, Hamid Karzai, aceptara in extremis someterse de nuevo a las urnas frente al segundo candidato más popular, el ex ministro de Exteriores Abdulá Abdulá. De esta manera, Karzai admitía que el resultado de la primera vuelta no le había dado la victoria con la mayoría necesaria para gobernar.

La llegada del invierno y los talibanes dificultan la segunda vuelta

El material para los comicios comenzará a distribuirse hoy mismo

La auditoría hecha por la ONU sobre las elecciones afganas determinó el lunes que había pruebas "convincentes" de que hubo un fraude masivo en la primera ronda, y anuló el voto en 210 de los 380 distritos. La Unión Europea cree que una cuarta parte de los votos emitidos mostraban algún tipo de fraude. Ban ya dejó claro a Kabul y al Consejo de Seguridad que si se confirmaba que hubo fraude, él iba a adoptar medidas para rectificarlo.

Al igual que otros dirigentes mundiales, el secretario general de la ONU dio la bienvenida a la decisión de Karzai, porque de esta manera "deja claro que el proceso constitucional y democrático será plenamente respetado". También agradeció a Abdulá que haya afrontado el periodo post-electoral de una manera "digna" y por comprometerse a evitar cualquier riesgo de fraude.

Pero a esta predisposición política al juego limpio le sigue ahora un paso logístico más complicado, que mantiene vivo el temor a que pueda volver a repetirse el fraude visto en agosto. Por un lado, los inspectores electorales de la UE podrían no disponer de tiempo para movilizar un amplio contingente de observadores. Y la llegada del invierno al norte del país podría dificultar aún más el acceso a los colegios electorales. La ONU prevé que abran al menos 16.000 colegios frente a los 25.000 de agosto.

Por otro lado, están las condiciones de seguridad en un país que lleva en guerra ocho años. El reciente fortalecimiento de los talibanes plantea importantes riesgos de cara a la segunda vuelta. Muchos votantes prefieren quedarse en casa por miedo a atentados en los centros electorales o por intimidación, como se vio en los primeros comicios.

La representación de la ONU en Kabul, cuya misión es la de facilitar asistencia al Gobierno afgano para el desarrollo de las elecciones, no quiere perder el tiempo. Y como explicó su portavoz, Aleem Siddique, ya está empezando a reclutar al nuevo personal que supervisará el proceso, en reemplazo de los 200 coordinadores de distrito que hicieron la vista gorda al fraude masivo. El material electoral comenzará a distribuirse hoy mismo.

Naciones Unidas explica que el despido de estos supervisores tiene como objetivo prevenir que se repita un nuevo fraude, a la vez que se responde a las quejas realizadas por los candidatos y observadores internacionales. En este sentido, reitera la importancia de que la segunda vuelta se realice de una manera limpia, porque es crucial para la credibilidad del país y para poder mantener vivo el apoyo internacional en un momento clave.

Las organizaciones humanitarias están preocupadas. Amnistía Internacional urgió al Gobierno afgano a que establezca un plan claro para la nueva convocatoria electoral, uno que demuestre "que se aprendió de los errores de los últimos comicios". Pretenden que el plan se negocie con la OTAN, no sólo para que se prevenga el fraude, sino también para que se garantice la seguridad.

En este sentido, el máximo responsable de la ONU insiste en que "este proceso es sobre el futuro de Afganistán". Por eso, Ban Ki-moon dice que se debe garantizar la participación del pueblo afgano "en un clima de libertad, justo, transparente y seguro". El presidente estadounidense, Barack Obama, destacó la importancia de que el proceso electoral "resulte en el Gobierno que refleje" la voz del pueblo afgano.

El fraude elevó la tensión con Occidente, y en especial con Estados Unidos, donde la Administración Obama trata de decidir si amplía la presencia de tropas en el país asiático. El anuncio del presidente Obama podría llegar antes del 7 de noviembre, según indicó ayer el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, mientras reiteraba que la "legitimidad del Gobierno afgano" será clave en la decisión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de octubre de 2009