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Entrevista:ANDRZEJ WAJDA | Director

"He rodado cincuenta películas, ya no le tengo miedo a nada"

El cineasta Andrzej Wajda entra en su pequeño despacho de Varsovia con una sonrisa jovial. Saluda, primero a las señoras, y se sienta frente a un cuenco de té. En el alféizar de una ventana se amontonan guiones encuadernados con anillas. Tras su escritorio hay libretos de teatro, recuerdos e insólitas estatuillas de premios en sendas peanas. No está su Oscar honorífico, expuesto en Cracovia con su Palma de Oro. Cuelga un calendario de 1986 con el retrato de Lech Walesa y el rótulo de Solidaridad.

La turbulenta historia polaca también protagoniza Katyn, sobre la masacre de más de 20.000 oficiales perpetrada por los servicios secretos soviéticos en 1940, durante la invasión simultánea de Polonia por Hitler y Stalin. Cuando Wajda se queda solo, no hay más remedio que admirar su estupenda forma intelectual a los 83 años.

"Hubo que aceptar la matanza de Katyn como un secreto y una mentira"

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Pregunta. En Katyn, las historias fragmentadas desembocan en la secuencia final.

Respuesta. Trabajé con varios guionistas y escritores, tenía 8 o 10 textos distintos. Era difícil preparar la primera película sobre Katyn. La segunda o la tercera se podrán rodar de maneras diversas, pero ser el primero supone responsabilidad. Hay que explicar, no sólo a los polacos, cómo los soviéticos mataron a decenas de miles y echaron la culpa a los nazis durante décadas.

P. ¿Es la mentira el tema de Katyn?

R. Aquel crimen fue doble. Primero, el asesinato de los oficiales. El otro es que la mentira de Katyn perviviera hasta 1989. Es una historia polaca, pero forma parte de una historia mayor.

P. ¿Temía que usaran su filme para hacer patrioterismo?

R. He rodado 50 películas, ya no le tengo miedo a nada. A mi padre lo asesinaron en Katyn y mi madre siempre tenía la esperanza de que él regresara. Yo sólo temía que la película resultara demasiado personal y que sólo mostrara mi relación con Katyn. No quería contar la historia de una familia, sino hacer una historia amplia que desembocara en las ejecuciones en el bosque de Katyn.

P. Pero hubo cierta polémica con el presidente conservador Lech Kaczynski.

R. La derecha quería ver un ataque contra Rusia y no contra Stalin y la Unión Soviética. Yo no equiparo ambos sistemas. Katyn sucedió en el pasado y la cuestión es la memoria. Fue un crimen cometido por un sistema político en su conjunto. También muestro a los alemanes y la limpieza de profesores de la universidad de Cracovia. Lo primero que hace un sistema totalitario es purgar la intelligentsia. Sucedió con los nazis y también con los oficiales asesinados en Katyn, de los cuales muchos eran catedráticos, médicos o ingenieros. Así subyugan al resto.

P. ¿Sería Polonia diferente sin Katyn?

R. Katyn no tiene precedentes. Polonia no estaba en guerra con la Unión Soviética. Eran prisioneros de guerra con derechos inviolables. Hasta Katyn no se asesinaba a prisioneros de guerra. La élite polaca fue masacrada, además, en los campos de concentración nazis. Stalin mató a otros. Así que la Polonia de posguerra empezó de cero. Fuimos los encargados de reconstruirla. Tanto en tiempos del comunismo como en estos últimos 20 años de libertad.

P. En Katyn, las mujeres son cruciales en esto.

R. La última vez que vi a mi padre fue en 1939. Con mi madre viví hasta 1950 y pude observar cómo mermaban sus esperanzas. En 1943 supimos que había fosas comunes en Katyn. Aunque no sabíamos si él vivía. En la película, una mujer dice algo que, en cierto modo, es un augurio sobre los siguientes 40 años en Polonia. Para seguir adelante había que aceptar los crímenes de Katyn como un secreto y como una mentira.

P. ¿En qué público pensaba?

R. Siempre ruedo para los polacos. Sin embargo, mi meta, que he logrado un par de veces, es hacer películas que entienda cualquiera. Trabajé en este guión hasta que cumplió dos condiciones: que abarcara la amplitud de aquellos sucesos y que esta amplitud fuera entendida por un público amplio a su vez.

P. Se recuerda su admiración por Luis Buñuel.

R. Cuando fui a Cannes en 1957, me preguntaron por mi maestro. Respondí que sería Buñuel si hubiera visto sus películas. A los periodistas les hizo mucha gracia. Yo sólo conocía fragmentos. Cuando Canal obtuvo el Premio del Jurado, Roman Polanski me llevó inmediatamente a ver enteras La edad de oro y Un perro andaluz.

P. Se ha solidarizado con Polanski cuando lo han detenido.

R. En un momento tan difícil será para él un consuelo que sus amigos le brinden apoyo. Eso es todo, yo no soy juez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de octubre de 2009