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Elecciones en Grecia

Grecia vota por el cambio de Papandreu

Con el 90% del voto escrutado, los socialistas obtienen una amplia mayoría - La extrema derecha gana apoyos y se convierte en la cuarta fuerza parlamentaria

Los griegos apostaron ayer decididamente por el cambio. Con el 90,5% de las papeletas escrutadas el Movimiento Socialista Panhelénico (Pasok) obtuvo el 43,9% de los votos y un total de 160 diputados de los 300 que componen el Parlamento. El segundo partido más votado fue Nueva Democracia (ND, centroderecha), con el 33,9% de los sufragios -el peor resultado electoral de su historia- y 93 parlamentarios. El primer ministro saliente, Kostas Karamanlis, compareció de inmediato ante la prensa para, además de reconocer su responsabilidad en la derrota, anunciar su dimisión como líder de ND y la convocatoria en el plazo de un mes de un congreso para elegir al nuevo responsable del mismo.

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A continuación de los dos grandes partidos se sitúan el comunista (KKE, en sus siglas en griego), con el 7,4% de los votos y 20 escaños; el ultraderechista Laos, que obtendría el 5,5% de los votos y 15 representantes en el Parlamento, y, en último lugar, la coalición de izquierda radical Syriza, con el 4,5% de los sufragios y 12 parlamentarios.

Yorgos Papandreu, futuro primer ministro del país, compareció ante los periodistas poco antes de medianoche. "Hoy comenzamos a construir la Grecia que nos merecemos, y que podemos tener", dijo el líder del Pasok, no sin reconocer "la difícil coyuntura" en que se halla el país. "El camino no va a ser fácil y tendremos que hacer muchos esfuerzos. Con un empeño colectivo, seremos capaces de resolver los problemas", subrayó. Papandreu, que fue vitoreado a su entrada al centro de prensa, entre cánticos y bengalas encendidas, por cientos de partidarios, tuvo también un guiño para "los poderes que bloquean el país con corrupción, falta de méritos, deslealtad y basura", sin nombrar a nadie en concreto. Según el calendario previsto por la ley electoral griega, el nuevo Gobierno socialista, cuya composición se conocerá en las próximas horas, deberá prestar juramento pasado mañana.

A falta de resultados oficiales definitivos, el mapa político griego queda configurado por cinco partidos políticos, es decir, los mismos que en las elecciones de 2007, pero en distinto orden y con distinto equilibrio de poder: mientras que la derecha moderada de ND sufre el mayor batacazo electoral de su historia, el ultraderechista Laos avanza posiciones hasta convertirse en el cuarto partido más votado del país, lo que, dado su estreno parlamentario hace sólo dos años, supone un resultado espectacular. Quedan fuera del Parlamento todas las formaciones que no han superado la barrera del 3% de los votos, es decir, la mayoría de las concurrentes (23 en total, algunas sólo en unas pocas circunscripciones), entre ellas la de los Ecologistas-Verdes, que durante algunas horas parecieron a punto de colarse en el Parlamento y al final sólo lograron el 2,4%.

Durante 12 horas ininterrumpidas, desde las 7 de la mañana (una hora menos en la España peninsular) y en una calurosa jornada salpicada de tormentas que transcurrió sin incidentes, un 68,5% de los 9.835.007 electores convocados a las urnas ejercieron su derecho al voto en los 20.028 colegios electorales repartidos por el continente y las islas. En liza estaba no sólo un nuevo Parlamento, sino también la prevista alternancia de un sistema bipartidista vigente en la práctica desde hace décadas.

Entre la nebulosa del aproximadamente 1,5% de los votos que se perdieron ayer -es decir, los obtenidos por partidos que no alcanzaron el 3% de los votos- figuraban candidaturas de los humanistas, distintas facciones del marxismo-leninismo, grupos tradicionalistas, una asociación de agricultores e incluso un partido de fumadores. Pero, como viene siendo habitual desde la restauración de la democracia en Grecia en 1974, los electores no repararon en ellos, sólo en los partidos tradicionales, y especialmente en los dos grandes, Pasok y ND. A las puertas de un colegio electoral del barrio ateniense de Exarjia, principal escenario de los disturbios del pasado diciembre, el matrimonio Rigas (Yorgos, prejubilado, y Anthi, ama de casa, ambos de 60 años) reconocía haber votado al Pasok, "porque Nueva Democracia no ha hecho nada, sólo llenarse los bolsillos. Son unos ladrones. Hace 20 años en este país teníamos para comer, y ahora ni eso. En Grecia no hay futuro para los jubilados, ni para la infancia, por eso hemos votado por el cambio". A su lado, Antelios Koutsoyanis, profesor de instituto de 45 años, confesaba haber votado a ND "porque tiene el mejor programa económico para una situación de crisis como ésta".

A las puertas de un colegio electoral del barrio ateniense de de Exarja, principal escenario de los disturbios del pasado diciembre, el matrimonio Rigas (Yorgos, prejubilado, y Anthi, ama de casa, ambos de 60 años) reconocía haber votado al Pasok "porque Nueva Democracia no ha hecho nada, sólo llenarse los bolsillos. Son unos ladrones. Hace 20 años en este país teníamos para comer, y ahora ni eso. En Grecia no hay futuro para los jubilados, ni para la infancia, por eso hemos votado por el cambio". A su lado, Antelios Koutsoyanis, profesor de instituto de 45 años, confesaba haber votado a ND "porque tiene el mejor programa económico para una situación de crisis como ésta".

En otro colegio del centro de la capital griega, Anastasios Kotinas, ortodoncista de 42 años, afirmaba haber optado por los Ecologistas-Verdes "porque los dos grandes partidos han fracasado y los ciudadanos nos hemos cansado ya del bipartidismo. He votado a los Verdes porque quiero un gobierno de colaboración, no el rodillo de la mayoría absoluta. Espero que saquen más del 3% de los votos para tener presencia en la Cámara y voz en la política nacional". Lambros Gianatsas, obrero de 62 años, ha votado por su parte al Partido Comunista de Grecia (KKE) "porque representa mejor los intereses de los trabajadores".

En la jornada de ayer, en fin, hubo votos de todos los colores para elegir un parlamento mayoritariamente monocolor. Athiná, estudiante de Políticas de 22 años que se estrenaba en las urnas, confesaba en un susurro que el suyo fue "un voto en blanco". "No quiero tomar parte en este sistema, porque no confío en ningún partido y en ningún político. Por eso he votado en blanco. Y he venido hasta aquí porque es obligatorio votar, que si no...".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de octubre de 2009