Cartas al director
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

Un delirio 'zeseante' por reajuste técnico

Ya hace tiempo que me vengo maravillando de la moda del llamemos zeseo forzado que observo se viene imponiendo entre los hablantes más pretenciosos de mi tierra natal, de Sevilla. Yo, que he vivido en Tenerife 22 años, jamás he oído en Canarias nada parecido a esa fabla artificial tan ridícula. ¡Si Saussure levantara la cabeza!

No es éste el lugar apropiado para explicar cómo el sistema fonemático de la variante de español que se habla en casi toda Andalucía Occidental, en Canarias y en toda América (o sea, entre la inmensa mayoría de los hispanohablantes) ha eliminado la distinción entre lo que escribimos como "c" o "z" y lo que escribimos como "s", dejando una consonante única, en general más próxima a la "s", el seseo, pero otras veces más cercana a la "z", el ceceo.

Es decir, se trata simplemente de un reajuste técnico de la lengua, de modo que ni sesear ni cecear ni distinguir "c"/"z" de "s" es ni bueno ni malo ni hermoso ni feo.

Pues bien, tecnicismos aparte, lo increíble del asunto es que el personal se parta la boca haciendo denodados esfuerzos y cometiendo errores a patadas (cervesa, desición, etcétera) por tratar de hablar como le imponen los medios del Centro, digamos "a la castellana de Televisión", que es el dialecto de ninguna parte.

Pero lo que me ha sacado de mis casillas ha sido enterarme por alguno de mis ex alumnos de que en las pruebas de acceso a la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid los canarios y los andaluces que no se pliegan a pronunciar el dialecto oficial caen como chinches.

¡Menuda ignorancia, menuda arrogancia! Como hablante medio andaluz y medio canario que soy, me siento insultado; pero como filólogo y gramático, se me escapan las carcajadas al oír esa tremenda idiotez propia de un mermado intelectual que considera sesear o cecear una falta fónica o de dicción.

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