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Los problemas del centro

La Rambla se quedará con una pajarería

El Consistorio sustituirá estos comercios, pero no sabe con qué actividad

La Rambla parece otra. Prostitutas y vendedores de latas se han esfumado ante la presencia policial reforzada. Y la emblemática vía seguirá cambiando de cara. Aunque esta vez la mutación puede no agradar a todos: se acabaron las tiendas de animales, típicas del tramo de calle llamado de los Estudis. La concejal de Ciutat Vella, Itziar González, anunció ayer que ultima un acuerdo con los tenderos para que se dediquen a otras actividades y que sólo un quiosco mantendrá, "de forma testimonial", este tipo de comercio. No fue el único retoque de la emblemática vía que anunció González: también se reducirá el número de estatuas humanas. Y los enormes plataneros, enfermos, serán sustituidos por otros sanos de forma paulatina.

El Ayuntamiento quiere reducir el número de estatuas humanas

Resignados. Así acogieron la noticia los pajareros, siete propietarios de 11 puestos. Sus familias se dedican desde hace generaciones a una actividad que los ecologistas cuestionan desde años y que estaba condenada desde finales de 2003, cuando el Consistorio aprobó una ordenanza que establece que las tiendas de animales deben tener al menos 40 metros cuadrados. La pajarería que quedará tendrá esta superficie. Se alojará, como el resto de los puestos, en nuevos quioscos. Los actuales tienen menos de una década y los propietarios aseguran que tuvieron que pagar cinco millones de pesetas por ellos.

"Claro que sabe mal", dijo la presidenta de los pajareros, Mònica Trias, pero añadió: "Somos pajareros, pero ante todo somos rambleros". Así que prefieren cambiar de actividad a cambiar de calle.

El problema es que no saben a qué dedicarse. "Hemos pedido al Ayuntamiento que nos dé una lista de posibilidades, sin éxito", explica Trias, que reclama que el Consistorio les ayude a encontrar un nicho en el abigarrado mundo comercial de La Rambla.

Está llena de quioscos y floristerías, así que esa opción queda descartada. ¿Más tiendas de souvenirs? El Ayuntamiento, que se jacta de haber logrado el cierre de 11 en los últimos meses, no lo permitiría. Ayer, González sólo ofreció vaguedades: recordó que los tenderos son concesionarios de la Boqueria y que la reorientación debe hacerse pensando en las necesidades del mercado, que tiene en su entrada muchas tiendas de zumos para turistas. Sin embargo, el presidente de los comerciantes, Manel Ripoll, descartó sacar estos puestos a la calle.

Así que, de momento, la opción más realista la dio la propia Trias: ella piensa en una tienda de productos con denominación de origen. Si se suman varias, podría formarse un bulevar.

Más allá de esta incertidumbre, el cambio podría sentar mal a muchos barceloneses. El Ayuntamiento les preguntó en una encuesta qué preferían de La Rambla, y los puestos, entre ellos las de animales, lograron el segundo lugar: los nombraron el 14,5% de los 1.000 encuestados. Sólo los superó el "bullicio", que señalaron el 24,9% de los que respondieron. Y sólo el 4% aseguró que lo mejor son las estatuas humanas.

Éstas no desaparecerán, pero se reducirán. También lo anunció ayer González. Explicó que el Consistorio se plantea hacer pruebas de calidad como aquellas a las que ya ha sometido a los músicos callejeros y dar preferencia a los estudiantes de artes escénicas. Y que los ubicará al final de La Rambla, para que no entorpezcan el paso de los transeúntes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de octubre de 2009