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La financiación irregular del PP valenciano

La farmacia, en el eje de la trama

La farmacia J. Escrig Olano, regentada por Isabel Bas, la esposa del presidente Francisco Camps, tiene una sorprendente presencia en la investigación por la financiación ilegal del PP valenciano.

El propio Camps puso el foco en la farmacia durante la investigación por el supuesto cohecho en trajes regalados por los empresarios corruptos. Camps declaró al juez que pagó los trajes en metálico con dinero cogido de la caja de la farmacia. El juez constató que esta versión era mentira.

En las nuevas revelaciones sobre financiación ilegal, en ocasiones los negocios parecen pasar de alguna manera por el establecimiento, situado en el centro de Valencia. Álvaro Pérez, El Bigotes, que en la Navidades de 2008 le hizo a Bas un regalo tan caro que la escandalizó (así figura en una grabación de una conversación entre ambos), parece utilizarla como intermediaria cuando tiene problemas. En una conversación del 8 de noviembre de 2008, Pérez le dice a su jefe, Pablo Crespo: "He pasado por el laboratorio para contarle a la dama cómo me ha ido". Se refiere a la farmacia, lo que le ha contado a "la dama" es una reunión que ha tenido con el vicepresidente Vicente Rambla para hablar de negocios.

En otra grabación, del 30 de enero de 2009, se produce este diálogo entre Pérez y Crespo:

P. C. ¿Te contó Cándido [empleado de Orange] lo que vamos a hacer?

Á. P. Sí, sí, me lo ha contado.

P. C. Te gusta, ¿no?

Á. P. Sí, yo le he pedido a Cándido que me firmara y me sellara un papelito de hoy, ¿sabes?

P. C. Para que pueda...

Á. P. Sí, porque se lo voy a enseñar, se lo voy a llevar hoy a Vicente [Rambla] y a Ricardo [Costa], y depende de la cara que me ponga Vicente, le voy a decir que se lo voy a mandar con Isabel

[la esposa de Camps, según los investigadores] vía farma [la farmacia].

P. C. Bueno, ya miras tú lo que tienes que hacer

Á. P. Sí, porque está bastante bien, ¿sabes? Estas dos cifras que me han puesto.

P. C. Bueno, yo estoy muy contento, porque el despacho en el que estuve ayer, se ve que el tío hizo bien las cosas y las vamos a dejar como tienen que estar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de septiembre de 2009