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Crítica:LOS LIBROS DE LA SEMANA

El joven Bloom

Si quieres ser un escritor protagonista de tu propio destino y aun de las mareas poderosas del tiempo, tienes que ser independiente con respecto a los maestros que han marcado tu existencia. Pero esa independencia no se gana así como así, por una dulce segregación y adquisición de luminosidad propia, sino como consecuencia de una conciencia agónica que entabla una lucha con el predecesor que, ciertamente, te ha dado la vida literaria pero también puede aniquilarte en la esterilidad imitativa. Por otra parte, ser escritor no es ser lector, y así como este último puede desintegrarse en el universo que le atrapa y llegar a ser conciencia ajena -la del escritor que le subyuga-, el escritor que quiere ser alguien tiene que escaparse de esa influencia atenazante y tiene que aspirar a ser tanto o más que el escritor que admira por encima de todo. Éste es básicamente el argumento de este libro, La ansiedad de la influencia, cuyo título se ajusta más al original que el que toda la vida me ha acompañado, La angustia de las influencias (Monte Ávila, Caracas, 1977), el que yo prefiero, sin embargo. Esta nueva edición en español, además, reproduce el prólogo que escribió Harold Bloom para la nueva edición en inglés de 1997. Prólogo monomaniaco que insiste en su idea fatigosamente anglocéntrica de que Shakespeare es el centro de todo el canon occidental puesto que, en cierto modo, está fuera de él, dada su grandeza (como Dios está fuera del Universo, obra suya). ¿Cualquier gran escritor no inglés es forzosamente un satélite de Shakespeare? ¿Cervantes, según eso, es un satélite del astro inglés? ¿El Quijote orbita en torno a Hamlet? ¿A santo de qué y por qué? No insistamos ni esperemos respuestas, y dejemos al crítico con sus chocheces a cuestas mientras admiramos este libro de juventud, salido de los hornos de Yale, en donde ejercía cátedra y poderosa influencia el crítico, discípulo de Derrida, Paul de Man, el maestro de la deconstrucción americana. Pues bien, el joven Harold Bloom, un poco entonces en la estela de la moda, escribió este libro que contiene su más original y productiva idea, de la que no se ha apeado nunca jamás, yo diría que en ninguno de sus posteriores libros. Apadrinado por Nietzsche y Freud, las genealogías y las intrincadas reyertas padre e hijo -maestro y discípulo- salen a relucir en este brillante libro, en ocasiones abstruso -como mandaba la deconstrucción, oh tiempos-, con frecuencia repetitivo pero casi siempre penetrante y no pocas veces deslumbrante y de obligada lectura (o relectura).

La ansiedad de la influencia. Una teoría de la poesía

La ansiedad de la influencia.

Una teoría de la poesía

Harold Bloom

Traducción de Antonio Lastra y Javier Alcoriza

Trotta. Madrid, 2009

192 páginas. 12 euros

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de septiembre de 2009

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