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COLUMNA

De 'pelu' para ir a 'peli'

Una de las tareas más aburridas que me pueda imaginar es ir a la pelu, y que me perdonen todos los peluqueros/as. Pero es que te plantan en una silla con un espejo delante del que no te puedes escapar, con una capa de plástico que te atan al cuello y que es todo menos favorecedora, y encima, para bajarte ya el ánimo hasta los infiernos, te llenan el pelo de papel plateado y te ponen bajo una freidora o algo parecido. Pero viene el Festi y, como ya no estamos en la época del blanco y negro, hay que colorear el matojo de canas que asoma sin piedad.

Me doy cuenta de que la mujer sentada en el asiento de al lado ojea el best-seller de estos días en San Sebastián, o sea, el librillo del Zinemaldia, pero está más interesada en que el peluquero la ponga mona por si se cruza con Brad Pitt. Al peluquero también le entra la necesidad de enterarse de cómo va el Festi y, entre mecha y mecha, ataca con la pregunta del millón: "¿Sabes de alguna peli realmente buena?"

La mujer de al lado ojea el 'best-seller' de estos días en San Sebastián, el librillo del Zinemaldia

Todo el mundo va mendigando esa información. Si consigues que algún enterado te cuente cuál es la joyita que descubrir, genial, pero como no la has visto... ¿Qué pasa si la que te han recomendado, y tú inocentemente has recomendado al peluquero, y éste a su clienta y ésta a su vez a su madre, es una de esas pelis raras-raras o de las sociales-duras o las salpica-sangre o del tipo soporífero-experimental, de ésas que sabes que no les va a gustar nada de nada?

En ese caso tu imagen corre serio peligro, porque la próxima vez que se te ocurra volver a la pelu te pueden hacer el Crimen de Cuenca. O sea que, visto el riesgo, decides no comprometerte y te zambulles en una revista de ésas de matar el rato, mientras la señora del asiento de al lado empieza a lanzarnos un discurso sobre el glamour. Me dan ganas de confesarle que no tengo ni idea de lo que es ni me importa, y que a mí me gusta poder ver pelis y punto, pero para qué. Leyendo la prensa glamourosa me entero de que se va a hacer una peli sobre la madre de Obama, que la reina danesa ha participado en una película, que Madonna va a dirigir un largo y que Carla Bruni será la próxima musa de Woody Allen. ¿Será esto el cine glamouroso? Y mientras el espejo escupe la imagen monstruosa de unos seres con capas plastificadas y casco de papel plateado o chirimoyos en la cabeza, que parecen salidos de una peli de terror, le escucho soltar que al Festi "le falta glamour". ¿Glamour? Por favor, que baje Brad Pitt y nos vea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de septiembre de 2009