La OMC declara ilegales las ayudas públicas al consorcio europeo Airbus

"Ésta es sólo la mitad de la historia", dice la UE, en referencia a Boeing

La Organización Mundial de Comercio (OMC), el organismo internacional que se encarga de velar por las normas comerciales entre distintos países, ha declarado ilegales las multimillonarias ayudas estatales al gigante Airbus, la principal filial de EADS, según publicaba ayer la edición digital del diario estadounidense The Wall Street Journal. De esta manera se empieza a cerrar la mayor, más costosa y más compleja pugna comercial jamás arbitrada por este organismo, que enfrenta, desde 1992, a los dos colosos aeronáuticos mundiales, Airbus y Boeing, y los países que les respaldan: la Unión Europea y Estados Unidos, respectivamente.

La OMC, con sede en Ginebra, remitió ayer dos copias del informe, de 1.000 páginas, aún provisional y tachado de confidencial, a representantes de EE UU y comunitarios. Los primeros, según el citado periódico, aseguraron que se trata de "una gran victoria". Los segundos, que el voluminoso informe es sólo "la mitad de la historia". Es cierto: en unos meses, la Organización Mundial de Comercio deberá decidir sobre las ayudas de EE UU a Boeing, denunciadas por la Unión Europea después de que los estadounidenses atacaran a Airbus.

Para EE UU, es una "victoria" en la guerra entre los dos gigantes de aviación

Las desavenencias se remontan a 1992. Desde ese año, según EE UU, Airbus (cuyos accionistas son Alemania, Francia, Reino Unido y España) se ha beneficiado de 12.200 millones de euros de ayudas estatales para llevar a cabo, entre otros, los programas de construcción de los aviones A-380 y el A-350; por su parte, Europa contraatacó asegurando que Boeing recibió subsidios y ayudas (muchas procedentes de la NASA y el Pentágono) por valor de 30.000 millones, para elaborar, entre otros, el nuevo modelo 787. El 1 de junio de 2005 EE UU acudió a la OMC y le expuso el caso; horas más tarde, la UE replicaba con una contradenuncia. El comisario europeo de Comercio de entonces, Peter Mandelson, aseguraba que las ayudas europeas eran legales y que se ajustaban a lo preceptivo. El dictamen remitido ayer por la OMC le quita la razón.

En octubre de 2005, la Unión Europea tendió la mano a EE UU para cerrar el conflicto al margen de los expertos de la OMC: le ofreció renunciar a las subvenciones del lanzamiento del nuevo A-350 durante un año si EE UU se avenía a negociar al margen de la Organización Mundial de Comercio. EE UU rechazó el ofrecimiento. En el fondo del asunto latía la feroz competencia entre los dos gigantes de la aeronáutica.

El informe recibido ayer por EE UU y la UE asegura, según The Wall Street Journal, que cada ayuda estatal inyectada en el programa A-380 es ilegal. Por lo tanto, una "victoria" para EE UU, según diplomáticos estadounidenses. El portavoz de Comercio del Ejecutivo comunitario, Lutz Guellner, que eludió pronunciarse sobre el contenido del informe, señaló no obstante a Europa Press en Bruselas: "Es importante resaltar que se trata sólo de la mitad de la historia. Ahora esperamos el informe de la denuncia de la UE sobre EE UU, que estará listo dentro de unos meses".

De cualquier forma, el informe remitido ayer es provisional: ambas partes pueden remitir sus pertinentes alegaciones, que se tendrán en cuenta a la hora de redactar el dictamen definitivo que, según varios analistas consultados por el diario estadounidense, "podría estar listo el año que viene". Estos mismos analistas precisan que desde que la denuncia se interpuso en 2005 las circunstancias han cambiado en el mundo: la crisis ha causado que muchas de las ayudas públicas que entonces se consideraban un tabú para la economía estadounidense hayan dejado de serlo.

Maqueta del A-350 de Airbus.
Maqueta del A-350 de Airbus.

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Sobre la firma

Antonio Jiménez Barca

Es reportero de EL PAÍS y escritor. Fue corresponsal en París, Lisboa y São Paulo. También subdirector de Fin de semana. Ha escrito dos novelas, 'Deudas pendientes' (Premio Novela Negra de Gijón), y 'La botella del náufrago', y un libro de no ficción ('Así fue la dictadura'), firmado junto a su compañero y amigo Pablo Ordaz.

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