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Necrológica:'IN MEMÓRIAM'

Pablo Beltrán de Heredia, editor e historiador

Pablo Beltrán de Heredia y Castaño, una de las figuras centrales de la vida cultural y política santanderina del pasado siglo, falleció en la madrugada del día 21 de agosto en su domicilio de Cañadío, en Santander.

Beltrán de Heredia nace en Guía de Gran Canaria en 1917. Su padre, médico militar de origen salmantino, estaba destinado en la isla cuando nace el tercero de sus hijos varones; posteriormente, vendrían al mundo las dos hijas del matrimonio. Pablo es enviado, a los 11 años, a vivir a Salamanca con sus tíos, el matrimonio sin hijos formado por Enrique Sánchez Reyes y Rosario Beltrán de Heredia.

Enrique Sánchez Reyes se traslada a Santander al ser nombrado, en 1932, director de la Biblioteca Menéndez Pelayo. Pablo regresa a Madrid para vivir con sus padres. A partir de ese año pasa los veranos en Santander, en la casa de sus tíos. Al concluir en Madrid el bachillerato, se matricula en la Facultad de Filosofía y Letras de la Ciudad Universitaria al tiempo que asiste por libre a los cursos de la escuela de periodismo de El Debate.

La rebelión militar de 1936 le sorprende en Santander, donde reside hasta la entrada de las tropas de Franco. Al terminar la guerra es nombrado asesor del Servicio de Recuperación y Defensa del Patrimonio Artístico, cargo que compatibiliza con la finalización de sus estudios universitarios. A partir de 1942, al tiempo que ejerce como secretario de redacción de la revista de la Universidad de Madrid y de la Revista de Indias, trabaja como profesor ayudante en la cátedra de Historia Universal Moderna, de la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid, de la que es titular Ciriaco Pérez Bustamante. Al ser trasladado éste a Santander, en 1947, como rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Pablo le acompaña en calidad de director de la Residencia Universitaria de Monte Corbán, cargo que desempeñó hasta 1953, año en que la residencia pasa a Las Llamas. Aunque al terminar la guerra ya había reanudado sus estancias estivales en Santander, será a partir de su traslado definitivo, en 1947, cuando desarrolle una intensa actividad social, política y cultural.

Una intensa vida política

Miembro fundador, junto a Ricardo Gullón, Ángel Ferrant y Mathias Goeritz, de la denominada Escuela de Altamira, que bajo el patrocinio y apoyo del gobernador civil Reguera Sevilla celebró dos semanas de reuniones y encuentros en Santillana del Mar, durante los años de 1949 y 1950 y en los que participaron, entre otros, Willi Baumeister, Alberto Sartoris, Llorens Artigas, Ángel Ferrant, Eduardo Westerdhal o Rafael Santos Torroella. Beltrán de Heredia hará las veces de secretario general y organizará las actividades y visitas complementarias a los debates, a la vez que tendrá a su cargo las posteriores ediciones a las que dieron origen estos encuentros. A partir de que en 1948 la imprenta Bedia publique, de manera clandestina, la edición del Romancero gitano, Pablo participará de forma muy activa en el devenir de la editorial. Socio, a partes iguales, desde 1949, de los hermanos Joaquín y Gonzalo Bedia va a contribuir, sobre todo durante los primeros años, a la impronta y exquisito gusto editorial de las ediciones de esta modestísima imprenta.

Vinculado, desde finales de los años cuarenta, a través de su amistad y relación con Eugenio Vegas Latapie y José María Gil Robles con la causa monárquica de don Juan, despliega, a partir de 1952, una intensa actividad política con la organización de funerales, actos, conferencias y actividades diversas, hasta que, en 1961, secundado por un grupo de intelectuales y profesionales santanderinos, dirige un escrito, en forma de acta notarial, al ministro de Información y Turismo, exigiéndole la abolición de la censura previa. Presiones políticas y sociales le obligan a abandonar Santander y, reclamado insistentemente por Ricardo Gullón, se traslada en 1966 a Austin (Tejas), donde ejercerá como profesor del departamento de español de dicha universidad, hasta su jubilación en 1983.

En 1981 es nombrado director de actividades culturales de la Fundación Santillana, cargo que desempeña hasta 1987. En 1990 organizará Encuentro con José Hierro en el que contará con la presencia de Octavio Paz. A partir de 1990 publica, en forma de libro y a manera de unas memorias dispersas, sus recortes del pasado. En 1999 fue nombrado hijo adoptivo de Santander. Como muestra de agradecimiento dona al Museo de Bellas Artes una obra de Miró.

José María Lafuente es director de Ediciones la Bahía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de agosto de 2009