Las autoridades iraníes clausuran el principal periódico opositor

El 'Etemad-e Melli', del reformista Karrubí, había denunciado el fraude electoral

"Ni siquiera hemos podido acercarnos al periódico", aseguraba ayer una joven que había acudido a manifestarse ante la sede de Etemad-e Melli. La prevista concentración en apoyo de su editor, el clérigo reformista Mehdi Karrubí, adquirió más fuerza al correrse la noticia de que las autoridades habían cerrado el diario. Desde primera hora, agentes antidisturbios y de paisano tomaron todas las calles adyacentes al edificio e impidieron el acceso. Aun así, varias decenas de simpatizantes de la publicación se arriesgaron a corear gritos de "Muerte al dictador". Varios fueron detenidos.

"Bastanesh" (Lo han cerrado), repetía una y otra vez un quiosquero de la avenida Val-i Asr a quienes le pedían Etemad-e Melli. La mayoría se mostraban más contrariados que sorprendidos. Desde hace semanas las autoridades acosaban al diario favorito de la oposición a Mahmud Ahmadineyad. A través de él, Karrubí viene denunciando el fraude electoral, la ilegitimidad del nuevo Gobierno y los excesos cometidos por las fuerzas de seguridad en la represión de las protestas poselectorales.

El diario reveló que algunos detenidos habían sufrido violaciones y palizas
Decenas de simpatizantes protestaron ayer por el cierre
Sadegh Lariyaní, vinculado a los pasdaranes, preside el Poder Judicial
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En su último pulso con las autoridades, el clérigo reveló hace 10 días que algunos detenidos habían sido víctimas de violaciones y palizas. Esa acusación ha causado un enorme malestar y le ha convertido en objeto de duras críticas. El pasado viernes, durante el sermón que precede a la plegaria de mediodía, el ayatolá Ahmad Jatamí aseguró que las denuncias de Karrubí habían hecho "felices a Estados Unidos, Israel y otros enemigos", y pidió que se le flagele por libelo.

A la salida del rezo, alguien distribuyó octavillas convocando a manifestarse al día siguiente frente al periódico. Karrubí, que atribuyó esa iniciativa a la milicia ultra de Ansar-e Hezbolá, respondió dándoles la bienvenida. "Estoy listo para escuchar todas las críticas que me hagan", afirmaba en un artículo publicado ese sábado. Sus partidarios mientras tanto promovían una contramanifestación para defender a la última voz genuinamente reformista que quedaba en la calle. Temeroso de que se produjeran choques, Karrubí pidió que la muestra de apoyo se trasladara al lunes.

Ayer por la mañana, Etemad-e Melli volvió a faltar a su cita con los lectores por segunda vez en los últimos dos meses. Según explicaba Hosein Karrubí en la página web del diario (etemademelli.ir/published/0/00/68/6848/), el cierre estaba motivado por un artículo en el que su padre "respondía a las ofensas e insultos que ha recibido". Sin embargo, en declaraciones a la agencia semioficial Mehr, el fiscal general de Teherán, Reza Mortazaví, desmintió que hubiera sido censurado y atribuyó su ausencia de los quioscos a "problemas con la imprenta".

Sea como fuere, su silencio alentó la convocatoria de solidaridad. Decenas de simpatizantes trataron de llegar a la sede del periódico y al no poder acercarse por la presencia policial, optaron por corear "Muerte al dictador" y otros eslóganes que se han popularizado desde la contestada reelección de Ahmadineyad. El desafío motivó una carga de los agentes que golpearon a algunos jóvenes y practicaron al menos un par de detenciones, según testigos, ya que los periodistas tienen prohibido cubrir actividades no autorizadas.

En este clima de creciente tensión, juró ayer como nuevo responsable del poder judicial Sadegh Lariyaní, de 49 años. En el acto coincidieron tanto Ahmadineyad como su principal rival político, Hashemí Rafsanyaní. Lariyaní se hace cargo de la judicatura en medio de una gran crisis de credibilidad de todo el sistema, tanto por los juicios a los acusados de organizar o participar en las protestas poselectorales, como por su falta de intervención ante las denuncias de abusos y malos tratos a detenidos por parte de las fuerzas de seguridad.

"Nadie debería atreverse a violar los derechos o la seguridad de los ciudadanos", afirmó Lariyaní, según informó la televisión estatal. "Anuncio que no perdonaré a nadie al respecto y que quienes lo hagan serán juzgados". Tal propósito casa mal con los lazos que le vinculan a los pasdaranes y las agencias de seguridad, pero además es difícil que contara con el respaldo del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei.

Para algunos observadores, al nombrar a Lariyaní, el líder supremo estaría intentando satisfacer a los conservadores moderados frente al empuje del fundamentalista presidente Ahmadineyad. Lariyaní es una figura menos controvertida, pero su relevo a Mahmud Shahrudi al final de su segundo mandato de cinco años se había gestado con anterioridad a la última crisis. Sólo algunos clérigos de Qom objetaron que dos de los tres poderes de la República iban a estar en manos de una familia, ya que Sadegh Lariyaní es hermano de Ali Lariyaní, el presidente del Parlamento. Otro hermano, Mohammad Yavad Lariyaní, es el número dos del poder judicial.

Ahmadineyad (derecha) saluda al ex presidente Rafsanyaní (izquierda) durante la jura del nuevo responsable judicial, Sadegh Lariyaní, en medio.
Ahmadineyad (derecha) saluda al ex presidente Rafsanyaní (izquierda) durante la jura del nuevo responsable judicial, Sadegh Lariyaní, en medio.AFP

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Sobre la firma

Ángeles Espinosa

Analista sobre asuntos del mundo árabe e islámico. Ex corresponsal en Dubái, Teherán, Bagdad, El Cairo y Beirut. Ha escrito 'El tiempo de las mujeres', 'El Reino del Desierto' y 'Días de Guerra'. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense (Madrid) y Máster en Relaciones Internacionales por SAIS (Washington DC).

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