Elecciones en Afganistán

Abdulá pone al rojo vivo los comicios

El principal rival de Karzai reúne a miles de personas en el cierre de campaña - El presidente se alía con el sanguinario general Abdul Dostum para ganar votos

En un país de actores como Afganistán, capaces de interpretar cualquier papel con tal de sobrevivir, es imposible aplicar criterios occidentales para medir la realidad. Pero algo le debe preocupar mucho al actual presidente, Hamid Karzai, cuando ha sacado de la nevera al último de los señores de la guerra que le quedaba por exhibir, quizá el más brutal: el uzbeko Abdul Rachid Dostum, que se encontraba en Turquía en una especie de exilio pactado.

Manejar encuestas en un país en guerra, con una enorme tasa de analfabetismo y en el que la mujer fuera de las ciudades apenas puede hablar sin permiso del marido, es ilusorio. Esto no son las primarias estadounidenses. Pese a ello, es evidente que el ex ministro de Exteriores, Abdulá Abdulá, se ha convertido en la estrella ascendente de estas elecciones, cuya campaña electoral concluyó oficialmente anoche.

El 'señor de la guerra' Dostum garantiza a Karzai votos uzbekos
Abdulá ha basado su campaña en la figura de Masud, el 'León del Panshir'

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Miles de personas acudieron ayer a su mitin en el abarrotado estadio de Kabul. Se respiraba un entusiasmo caótico, que obligó a recortar los discursos. Abdulá repitió en medio de un mar de banderas azules su mensaje de los últimos días: nada está decidido, la victoria es posible y el cambio, necesario.

Aunque el ex ministro de Exteriores parece haber logrado el apoyo de la mayoría de los tayikos, la segunda etnia del país, jamás contará con el de los mayoritarios pastunes, pese a que su padre lo es y procede del mismo clan del mulá Omar, el supuesto jefe de los talibanes. A Abdulá se le percibe tayiko, como su madre. Es el precio de haber sido portavoz de Ahmed Masud, el León del Panshir en la guerra contra la invasión soviética, asesinado poco antes del 11-S. Abdulá ha realizado una campaña basada en su figura y ha llenado el país de carteles en los que se le ve acompañado de Masud, un guerrillero legendario en Afganistán. Y en el extranjero, por su físico mitad Che Guevara, mitad Bob Marley.

Karzai se exhibió en Shebaeghan, el lugar natal de Dostum, quien le garantiza en teoría millones de votos uzbekos. Éstos habían dejado claro al presidente que sólo votarían por él si Dostum regresaba a Afganistán antes del jueves, el día de los comicios. Lo hizo en la tarde del domingo en loor de multitudes. "Necesitamos estar con Karzai por el futuro", dijo Dostum a una multitud que lo vitoreaba. "No debemos permitir que esto vaya a una segunda vuelta", añadió el uzbeko. Algo que sucederá si ninguno de los 35 candidatos supera el 50% de los votos.

De momento, sin embargo, el regreso de Dostum le ha cosechado a Karzai el malestar de EE UU y de la ONU. "Afganistán necesita más políticos competentes y menos señores de la guerra", dijo un portavoz de la ONU en Kabul. Washington informó haber expresado a Karzai su "seria preocupación" ante el regreso de Dostum.

El presidente, por otra parte, ha obtenido también el apoyo de los hazaras pero tiene serios problemas con su propia gente: en el territorio pastún es donde tienen lugar los principales combates y la presencia talibán es más visible. Un número importante de colegios no podrán abrir sus puertas. Esos votos perdidos son, en teoría, de Karzai.

El actual presidente no quiere la segunda vuelta, que podría ser peligrosa. Abdulá está preparado para sacar a la calle a su gente en caso de fraude flagrante. Los pastunes advierten de que no aceptarán un presidente que no sea pastún y los talibanes prometen atentados para dificultar las votaciones. La situación parece, cuando menos, compleja. El temor de los actores internacionales implicados en Afganistán es que la abstención sea elevada y la credibilidad del resultado, baja. Fuentes diplomáticas auguran una participación inferior al 60%. Están inscritos 16,6 millones de afganos.Karzai dijo ayer que no había razón legal alguna para impedir el regreso de Dostum. Se le acusa de la matanza de Dasht-i-Leili, en diciembre de 2001, en la que murieron entre 300 y 2.000 prisioneros talibanes. Dostum sostiene que lo ocurrido contó con el apoyo de la CIA. EE UU lo niega. Las noticias de esta matanza reemergieron hace unos meses, en un momento oportuno para Karzai. Ahora que el viento cambió de dirección, se apaga la memoria. Nadie se sorprende, es parte del guión en un país de actores.

LOS PRINCIPALES CONTENDIENTES

Hamid Karzai

- El actual presidente de Afganistán busca la reelección tras la victoria en los comicios de 2004.

- Karzai, de 51 años, es pastún, la etnia mayoritaria en el país y la que alimenta la insurgencia talibán.

- Fue viceministro de Exteriores en 1992, tras la caída del Gobierno sostenido por la URSS. En un principio apoyó al

poder talibán, para luego intentar derrocarlo desde Pakistán. Regresa al país a finales de 2001 como presidente del Gobierno interino, con el respaldo de Estados Unidos.

- Le han restado apoyo la corrupción, su alianza con los ex señores de la guerra y las muertes de civiles.

Abdulá Abdulá

- Segundo en las encuestas tras Karzai, Abdulá, de 48 años, fue ministro de Exteriores entre 2001 y 2006, cuando el presidente lo destituyó abruptamente.

- Luchó con los muyahidin contra el Ejército soviético en los ochenta. Más tarde fue una figura destacada

de la Alianza del Norte, que combatió a los talibanes.

- De padre pastún y madre tayika, Abdulá es un destacado líder de esta última etnia, que representa el 27% de

la población del país.

- Propone la creación del puesto de primer ministro y elecciones a gobernadores y alcaldes.

Ashraf Ghani

- Es el candidato con un mayor bagaje occidental. De 59 años, ha vivido fuera de Afganistán durante más de dos décadas, trabajando para el Banco Mundial y distintas universidades estadounidenses.

- Entre 2002 y 2004 fue ministro de Economía. En 2005 funda en Estados Unidos el Instituto para la Efectividad del Estado, una fundación que tiene como objetivo el fomento de un gobierno efectivo.

- Cuarto en las encuestas, en campaña ha puesto el énfasis en la necesidad de acabar con la corrupción y de extender la educación con más y mejores escuelas.

Ramazan Bashardost

- Parlamentario y ministro de Planificación entre 2004 y 2005, Bashardost, de 43 años, pertenece a la minoría hazara (9% del país), de credo chií.

- Se educó en Francia, donde obtuvo un doctorado en Derecho y una maestría en Ciencias Políticas y Diplomacia.

- Se ha caracterizado por sus críticas a la corrupción gubernamental y al papel de las ONG en Afganistán.

- En campaña se ha perfilado como un hombre del pueblo y ha prometido que, si es elegido, no permitirá la permanencia de las tropas extranjeras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 18 de agosto de 2009.

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