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Entrevista:CHRISTINA ROSENVINGE | Cantante y compositora

"Si fuera alcaldesa, haría un carril bici por toda la ciudad"

Hoy, a eso de las diez de la noche, se verá la figura esbelta y frágil de Christina Rosenvinge (nacida en Madrid hace 45 años) caminar por la zona de Bailén. Portará una guitarra en su mano y seguramente calentará sus cuerdas vocales.

Así llegará la cantante rubia para tocar en el Contraclub: caminando. No necesita más para recorrer los pocos metros que dista su casa de la sala madrileña. Rosenvinge sigue presentando su notable nuevo disco, Tu labio superior, esta vez en formato intimista, ella a la guitarra y la voz, y una chelista. Mejor: así se disfrutan más los susurros que desliza su sugerente voz.

Pregunta. No la imaginaba estos días en Madrid, con el páramo cultural que es esta ciudad en agosto.

Respuesta. Es la primera vez en mucho tiempo que me quedo. Normalmente en esta época estaría en Dinamarca, visitando a la familia [su madre es de aquel país europeo]. Pero tengo algunos bolos y he aprovechado para estar en casa escribiendo nuevos temas. Estoy todo el día en casa escribiendo y por la noche me bajo a comer un helado. Es casi lo único que como, con el calor que hace.

P. El concierto de esta noche es una oportunidad única de verla en una distancia cortísima. ¿Qué le gritan los fans en estas ocasiones?

R. Normalmente se establecen diálogos. Pero a veces está más cortado el público que yo, precisamente por la proximidad. Hace poco me pasó una cosa muy curiosa. Iba a estrenar una canción nueva y como no me sabía la letra la dejé a pie del micrófono. Comencé el tema y cuando le iba a echar un vistazo a la chuleta había desaparecido. Algún fan la había cogido. Tuve que pedir que me la dieran, pero no salió el fan ladrón (risas).

P. A sus 45 años se ha convertido en la musa del indie. Le idolatran las chicas folkies de nueva generación de cantantes españolas, tipo Russian Red y Anni B. Sweet.

R. Cuando me viene alguna de estas cantantes y me dice que aprendieron a tocar la guitarra con mis canciones me hace mucha ilusión. Pero siempre me ha extrañado que no haya más rock femenino.

P. Quién se lo iba a decir, usted que empezó con aquel dúo preadolescente de Alex y Christina en los ochenta. ¿Cuándo fue la última vez que vio a su ex compañero, Álex de la Nuez?

R. Hace muchísimos años.

P. ¿Y hace cuánto no canta eso de "hago chas y aparezco a tu lado"?

R. Unos 20 años en concierto. Pero en privado la suelo cantar para niños [tiene dos hijos, de 10 y cinco años]. Bueno, la verdad es que a los padres también les gusta.

P. ¿A sus hijos les gusta la música de su madre?

R. La escuchan porque la compongo en casa. Al mayor ahora le encanta Jimi Hendrix. Y fuimos al concierto de AC/DC, que nos divirtió mucho.

P. ¿A qué tres sitios de Madrid llevaría a un amigo extranjero?

R. Al Jardín Botánico, que es precioso. A La Casa Encendida, que tiene una programación muy interesante. Y al Museo del Prado.

P. Y si la eligen alcaldesa de Madrid, ¿cuáles serían sus primeras medidas?

R. Construir un carril bici por toda la ciudad. Es que me muevo siempre con la bici. Y mejorar la red de salas de conciertos. Que consideren a la música en directo como una forma de cultura y no como ocio para borrachos.

Christina Rosenvinge actúa esta noche, a las 22.30, en Contraclub (Bailén, 16). Entrada: 10 euros con consumición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de agosto de 2009