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Bosques que son polvorines

Más de la mitad de las zonas forestales no reciben ningún tipo de mantenimiento

El 51% de los bosques catalanes no tienen ningún tipo de mantenimiento y se convierten en un polvorín preparado para arder cuando las altas temperaturas del verano aumentan el riesgo de incendios. Según datos de la Obra Social de Caixa Catalunya, las cuatro provincias catalanas tienen en conjunto 1,9 millones de hectáreas de bosque, el 65% consideradas altamente inflamables a causa de la proliferación de matojos y hojas secas. El esfuerzo de los ayuntamientos y la Generalitat no es suficiente: el 80% de los espacios forestales de Cataluña son propiedad privada, lo que dificulta el correcto mantenimiento de estos espacios.

El riesgo se agrava este año, cuando la falta de limpieza se une a los efectos del vendaval que azotó Cataluña a finales de enero. La amplia demanda de ayudas para retirar árboles caídos y rastrojos desbordó a la Generalitat, que decidió aumentar el plazo para pedir ayudas hasta el 30 de junio. Las subvenciones para arreglar espacios forestales privados ya están tramitadas: 3,9 millones de euros para dar respuesta a 500 solicitudes de 23 comarcas catalanas.

Sin embargo, gran parte del dinero aún no ha llegado y faltan por solucionar algunos requerimientos de los ayuntamientos. Municipios del Baix Llobregat, una de las zonas más afectadas por el vendaval, ya han dicho basta: Gavà ha levantado la voz porque no puede destinar más recursos a la limpieza de bosques y el Ayuntamiento de Torrelles de Llobregat debe esperar a que lleguen las ayudas del Departamento de Medio Ambiente para retirar los árboles caídos en el municipio.

"Hay mucha madera seca en los bosques y el panorama está muy negro. Este verano estamos mucho más atentos porque el riesgo de incendios es elevado", explica Manel Perona, edil de protección civil de Torrelles. La población, abundante en urbanizaciones repartidas por la montaña, ha arreglado los bosques de propiedad municipal y quedan restos de árboles caídos en las fincas privadas, que suponen el 99% del espacio forestal. "El 15 de septiembre empezaremos a arreglar las fincas, cuando lleguen las ayudas de la Generalitat", señala Perona. Los costes de la limpieza ahogaron las arcas municipales, ya que el gobierno municipal tuvo que dedicar un millón de euros, el 20% del presupuesto, a arreglar los desperfectos originados por el viento. Una vez agotadas las posibilidades de limpieza, los esfuerzos se centran en la prevención: todos los caminos están despejados y un retén hace guardia durante el día para atajar cualquier pequeña llama que surja en el bosque.

El fuego ha quemado este año 3.157 hectáreas forestales, más que en todo 2007 y 2008. El incendio más importante de este verano, el que afectó a Horta de Sant Joan (Terra Alta), quedó definitivamente extinguido ayer. El Centro de Coordinación Cooperativa de Cataluña desactivó el Plan Especial de Emergencias por Incendios Forestales al remitir definitivamente el fuego, que desde el 20 de julio ha quemado 1.140 hectáreas y causó la muerte de cinco bomberos y dejó a otro con heridas graves.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de agosto de 2009