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Hombre, de 36 años, con 8 años de condena y penado por robo

El perfil básico del preso que está en las cárceles de Cataluña ha sufrido algún ligero retoques en los últimos años, pero sigue respondiendo a un modelo muy concreto. Se trata de un hombre, con una media de edad de 36,3 años, de nacionalidad española, penado y que cumple una condena de poco más de ocho años. Principalmente por un delito contra el patrimonio. "Chorizo y delincuente habitual contra la propiedad de los que no te dejan elegir", cantaba hace ya muchos años Joaquín Sabina, y eso parece haber cambiado muy poco.

Si acaso lo que ha variado es la duración de la pena media, que en 2005 se situaba ligeramente por encima de los nueve años. Del mismo modo, en 2002 era muy superior el porcentaje de condenados por delitos contra el patrimonio. Las penas por tráfico de drogas siguen afectando, punto arriba o punto abajo, a la misma proporción de presos: entre el 14% y el 15%, según los años.

Cataluña tiene 141 presos por cada 100.000 habitantes, mientras que en el resto de España la proporción es de 166, la más alta de la Unión Europea, seguida del Reino Unido (153) y Portugal (104).

Otra realidad que permanece es la proporción de mujeres encarceladas, que se sitúa en torno al 7% de la población reclusa. Aumentan el número de presas (ahora son 739), pero se mantiene el porcentaje. La población reclusa juvenil sufre también ligeras oscilaciones. Ahora hay 470 jóvenes y son el 4,5%, cuando ha habido años que eran el 3,9%, y otros, el 5,2%. Tampoco cambia el porcentaje de presos que disfrutan de permisos (25,6%).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de julio de 2009