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Los escándalos que afectan al PP

"¡Amigo, gracias, qué buen trabajo me has hecho!"

Camps hizo hasta nueve encargos al sastre José Tomás entre 2006 y 2008

Tenía fijación por el largo de los pantalones, el punto de cierre de las trabillas en la cintura, los hombros elevados en las chaquetas y las pinzas delanteras de las americanas, que prefería un poquito más cortas de lo habitual. Costó sacarle del corte tradicional, los colores sobrios y un estilo demodé. Y de ahí pasó a las chaquetas de cuadro ventana, delicadas telas de Loro Piana (hasta de lana súper 180) y finos zapatos de anca de potro.

"¡Amigo, gracias! ¡Me has hecho un buen trabajo!". Así agradecía habitualmente Francisco Camps al sastre José Tomás, según cuenta este último, sus desvelos y dedicación extra (tomar medidas a la una de la madrugada, retocar un traje a dos horas de estrenarlo, abrir la tienda para él o atender incluso a cómo y dónde podía el presidente aparcar su coche oficial).

Hasta nueve encargos tuvo el sastre José Tomás de Francisco Camps. Y para ello se encontraron en distintas ocasiones en el hotel Ritz de Madrid y en las tiendas de Milano, en Serrano número 29, y en Forever Young, Paseo de la Castellana 124.

El auto dictado el pasado día 6 por el magistrado instructor de la parte del caso Gürtel que se investiga en Valencia da cuenta detallada de ellos. Se conocieron en 2006. Camps fue una primera vez a la tienda y Tomás le explicó, según confirmó ayer, qué tenían, qué telas trabajaban, cómo era el proceso de tomar medidas, elegir el mejor modelo, probar, retocar y finalmente entregar.

Ricardo Costa, secretario general de los populares valencianos; Víctor Campos, ex vicepresidente de la Generalitat valenciana; y Rafael Betoret, ex jefe de gabinete de la consejería de Turismo y actual asesor de la Diputación de Valencia, todos ellos imputados en la causa junto a Camps por un supuesto delito de cohecho, ya conocían las habilidades de Tomás. El sastre afirma que Álvaro Pérez, el hombre en Valencia del supuesto cabecilla de la trama, Francisco Correa, tenía especial interés en que Camps se hiciera cliente. Y lo consiguió.

Después de aquella primera vez hubo varios encuentros en fechas no precisadas de 2006, en la tienda de Milano y en el hotel Ritz, en los que el presidente, que citaba al sastre en ocasiones a la una de la madrugada para que le tomara medidas, encargó cuatro trajes y tres americanas.

En noviembre de ese mismo año, cuando José Tomás ya se había trasladado de Milano a Forever Young, el presidente Camps le visita en la nueva tienda. Tiene la ventaja para él, según cuenta el sastre, de que el emplazamiento del Paseo de la Castellana hace más fácil al chófer aparcar en la puerta sin consecuencias. La tienda de Serrano les daba dolores de cabeza porque delante de la entrada estaba el carril bus y porque el portero de la finca no aprobaba que se invadiera el acceso de los vecinos.

Esos trajes consolidaron, dice José Tomás, un estilo de cuello de americana muy abierto para que la camisa pudiera verse mucho más de lo habitual y una tendencia a nuevos colores, más modernos, más atrevidos. "Al principio le costó. Pero luego me contaba que en alguna ocasión le habían felicitado por el estilo de alguna prenda".

Antes de finalizar 2006 fue, según sigue relatando el auto de Flors, el propio Álvaro Pérez, El Bigotes, quien encargó por teléfono un esmoquin para Camps.

El acierto del sastre hizo que Camps le encargara, ya en 2007, un frac para acudir al Vaticano. El chaleco, negro, como manda el protocolo para visitar al Papa. Y el habitual blanco quedó desterrado también para otros dos chalecos que Camps encargó para el mismo frac. El presidente de la Generalitat dijo ante el juez que esas prendas en concreto las devolvió.

La primavera de 2007 Camps realiza varios encargos. E incluye más prendas. Además del ortodoxo traje, americanas, pantalones sueltos, alguna corbata y zapatos. Los zapatos fueron la joya de la corona: de piel de anca de potro, de Crockett and Jones. De hecho, un par se afeó tras un acto en el que le pisaron varias veces. José Tomás recibió los zapatos afectados, los restauró y con ellos de regreso envió a la esposa del presidente un kit para el especial cuidado que necesitaban. "Siempre gracias, siempre amable, siempre atento. Era una relación con una extraordinaria complicidad entre los dos, por eso me duele que digan las cosas que dicen", afirma José Tomás.

Justo antes del Gran Premio de Fórmula 1 en Valencia, en el verano de 2008 según José Tomás, aunque el auto no precisa la fecha, Camps encarga otros dos trajes. Son de finísima lana súper 180. Y un par de zapatos nuevos, no de anca de potro. El presidente acude a Madrid, pasa la noche en el Ritz y le pide a José Tomás que por la mañana, a primera hora, acuda a arreglarle el largo de las mangas. El sastre, a las ocho de la mañana, según su testimonio, empezó la compostura. Fue, dice, a escasas horas del estreno de las piezas.

Francisco Camps afirmó haber pagado varios precios, por un valor de 2.400 euros. Nadie, ni el sastre ni empleados de las tiendas, lo corroboran. Sin embargo, como señala el auto, sí consta que esas piezas fueron pagadas, junto a otras, por Pablo Crespo, responsable de Orange Market junto a Álvaro Pérez.

El auto de Flors desmonta la aparente excepcionalidad de los encargos de Camps. El presidente conocía bien las tiendas de Madrid, encargaba sin preguntar precio (así lo dice el sastre) y sin atender a calendario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de julio de 2009