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Calderón pide al PRI colaboración tras el batacazo electoral

La crisis y el aumento de la violencia pasan factura al presidente mexicano

El presidente Felipe Calderón reconoció ayer la dura derrota en las urnas de su partido. La crisis económica y el incremento de la violencia a raíz de la guerra contra el narcotráfico han pasado factura al Partido Acción Nacional (PAN) a mitad de la legislatura y con muchas reformas pendientes, como la fiscal y la energética, que ahora necesitan el respaldo de la oposición para ver la luz. El histórico Partido Revolucionario Institucional (PRI), que en 2000 perdió el poder tras 71 años de hegemonía, regresó en plena forma y se alzó con el triunfo.

En la madrugada de ayer (hora peninsular), la líder priísta, Beatriz Paredes, resumió en dos palabras el resultado: "Somos mayoría". Calderón también habló en televisión: "Debemos colaborar", dijo, rígido, el mandatario panista.

El PRI obtuvo el 36,6% de los votos frente al 27,9% del gobernante PAN

"Ahora que tenemos una nueva Cámara de Diputados, nuevos parlamentos regionales y nuevos Gobiernos estatales y municipales, debemos iniciar, cuanto antes, un proceso de colaboración con el fin de buscar los acuerdos que permitan elevar el bienestar de los mexicanos, especialmente de los que menos tienen", planteó el presidente.

"La gente quiere un nuevo rumbo económico, el desempleo y la crisis económica están golpeando a la sociedad (...); y tiene la conciencia de que en el PRI no sólo lo proponemos, sino que tenemos la capacidad", replicó ayer Paredes en W Radio.

Calderón y Paredes son viejos conocidos. Fueron diputados juntos. Si una crítica tuvo que soportar la líder priísta de sus correligionarios durante la campaña fue la de que el PRI toleró las duras críticas del PAN. La batalla la ganó Paredes, pero muchos analistas creen que muchos priístas no olvidarán que desde el Gobierno más de una vez asoció al PRI con términos como corrupción y narcotráfico.

Otros analistas subrayan que la agenda pendiente, sobre todo económica, supone un arma de doble filo para los priístas. En una de las naciones que menos impuestos recauda y en pleno declive de las ventas petroleras, de las remesas de los emigrantes y de los ingresos turísticos, todo indica que un aumento de los impuestos parece inevitable, sobre todo el fin de la exención fiscal de los alimentos y las medicinas, justamente la reforma que provocó que el PRI perdiera el control de la Cámara de Diputados en 1997.

Mientras el PRI digiere la victoria y sopesa los desafíos, los panistas celebraban una reunión de emergencia en Los Pinos para tratar de reordenar el desorden: pasaron a segunda fuerza electoral (el PRI obtuvo el 36,6% de los votos, el PAN el 27,9% y el Partido de la Revolución Democrática, PRD, el 12.2%). El PAN perdió bastiones en Jalisco y el valle de México, y de los seis Gobiernos regionales en juego sólo obtendrá uno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de julio de 2009