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Dimite un ministro portugués tras insultar a un diputado

Manuel Pinho, titular de Economía, le tildó de cornudo

La fragilidad política del primer ministro portugués, José Sócrates, se agravó ayer con un escándalo mayúsculo en el Parlamento que provocó la dimisión del ministro de Economía, Manuel Pinho. Pésima señal en la recta final de la legislatura, a poco más de dos meses de las elecciones. La Asamblea de la República, en sesión plenaria, realizaba el último debate parlamentario antes de vacaciones sobre el Estado de la Nación, en el que la oposición en bloque, derecha e izquierda, condenó la política del Gobierno socialista.

El diputado Bernardino Soares, portavoz del grupo parlamentario comunista, estaba en el uso de la palabra cuando desde su escaño en el banco del Gobierno el ministro Pinho gesticuló ostensiblemente, colocando sus dedos índice en la cabeza, para llamar cornudo al diputado comunista. El debate era sobre la difícil situación que atraviesan las minas de cinc de Aljustrel, en la región de Alentejo. Soares dijo que el ministro había visitado aquella localidad para entregar cheques. Como respuesta, el ministro hizo el gesto que provocó una sonora protesta en la Cámara, sobre todo en los escaños comunistas y del Bloco de Esquerda, profundamente ofendidos. La cascada de protestas desde todas las filas políticas parecía interminable.

El gesto fue condenado por todos los parlamentarios

Las disculpas no tardaron en llegar, primero del ministro de Asuntos Parlamentarios, Augusto Santos Silva, que reconoció el "exceso" de Manuel Pinho, y después en boca del jefe de Gobierno, José Sócrates. El ministro en cuestión admitió su error y abandonó la sala. Ante los periodistas dijo que fue "un gesto desesperado". El Partido Comunista y el Bloco de Esquerda exigieron la dimisión. El resto de grupos parlamentarios reclamaron disculpas de parte del afectado y del primer ministro.

En un gesto inédito, José Sócrates, condenó el comportamiento de su ministro, que calificó de "inaceptable", y pidió públicamente disculpas en nombre del Gobierno a la Asamblea de la República. "Sé que el señor ministro ya ha dicho estar arrepentido, pero nada justifica aquel acto". Poco después, el primer ministro aceptó la dimisión de Pinho, cuyo puesto será ocupado por el actual titular de Finanzas, Teixeira dos Santos.

Hasta el presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, tomó cartas en el asunto al declarar que después de escuchar a todos los grupos parlamentarios sobre el incidente, que calificó de insólito, daba por zanjado el asunto. El primer ministro tiene por delante dos meses que se prevén tumultuosos hasta la celebración de las elecciones legislativas, a las que seguirán las municipales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de julio de 2009