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El Ayuntamiento se traga el orgullo

La celebración gay podrá seguir en Chueca - Medio Ambiente, 24 horas después, dice que el anuncio del traslado fue un "malentendido"Botella convocó por su cuenta la reunión por los ruidos que sufren 40 ancianos de Chueca

Que no. Que de buscarse otro sitio para celebrar el grueso de las fiestas, como anunció el martes el Ayuntamiento, ni pensarlo. "Que del barrio no se va nadie", dicen. Y así, cuando no habían pasado ni 24 horas desde que el Ayuntamiento anunció que las fiestas del Día del Orgullo Gay no serían en Chueca a partir de 2010, la asociación de gays, lesbianas y transexuales de Madrid (Cogam) alzó la voz para decir que de eso nada. Y funcionó, porque el Ayuntamiento dio por la tarde marcha atrás, aseguró que había habido "un malentendido" y que el Orgullo podrá permanecer en el lugar que lo vio fortalecerse. En el sitio exacto por donde ya desfilan cada año alrededor de dos millones de personas, saturando espacios incapaces de absorber a la multitud que baila y bebe en la calle.

El alcalde pidió ayer por la mañana que no se pusieran trabas a las fiestas

"Podemos suavizar la música. Incluso estudiar cambiar la ubicación de los escenarios de Vázquez de Mella. Pero no vamos a salir de Chueca", anuncia tajantemente el presidente del Cogam, Miguel Ángel González. Esta asociación y los organizadores aseguran que nunca se comprometieron a trasladar el evento fuera de Chueca, como anunció la concejalía de Ana Botella. Simplemente acordaron estudiar cómo minimizar el impacto del festejo en los vecinos en la celebración de 2010. Nada más.

La cosa empezó en la mañana del martes cuando el Ayuntamiento se dirigió a los organizadores con un informe en el que les obligaba a clausurar el escenario de la plaza de Vázquez de Mella cada día a las 0.30 y lo suprimía el domingo. Por eso hubo una reunión luego en la Concejalía de Medio Ambiente con Ana Botella. Y por eso, para salvar la situación que se les venía encima a 24 horas del comienzo del evento, cuentan los organizadores, aceptaron estudiar medidas para suavizar las molestias a los vecinos a partir de 2010. Pero nunca, dicen, acordaron abandonar el céntrico barrio.

Ayer por la tarde, los organizadores volvieron a reunirse con Botella, quien por cierto, salió a la calle hace cuatro años junto a los obispos contra los matrimonios entre personas del mismo sexo.

Y esta vez salieron más tranquilos. El Ayuntamiento dio marcha atrás, reconoció que "hubo un malentendido" y les ofreció celebrar siguientes ediciones de la fiesta "donde ellos elijan". "Ayer [por el martes] pensábamos que había un acuerdo en el sentido que manifestamos. Pero no ha sido así. No se han ratificado y les hemos manifestado que pueden elegir el lugar de los festejos", explicó una portavoz de Medio Ambiente.

Por la mañana el barrio se puso a hablar de sí mismo. Muchos lo habían leído. Otros lo escucharon en la radio. Y los vecinos, los más afectados, son los que veían menos claro que se mantenga el festejo. Pero algunos, como Rosa Marín, admiten las molestias pero miran un poco más allá: "Con todo lo que hemos avanzado para llegar hasta aquí, me parecería mal que ahora se lo llevaran".

Y en esa dirección, la del descanso de los vecinos, es donde se supone que tienen que trabajar los organizadores. "Todas las partes estamos convencidas de que es importante seguir manteniendo Chueca como el corazón gay de la ciudad. Hay que buscar soluciones para que los vecinos puedan descansar y se puedan mantener ahí las fiestas", explicó al término de la reunión el presidente de la Asociación de Empresas y Profesionales para Gays y Lesbianas de Madrid (AEGAL), Juan Carlos Alonso.

Fuentes de la alcaldía explicaron ayer que el primer edil, Alberto Ruiz-Gallardón, dio por la mañana orden de que no se pusiera ninguna traba a las futuras celebraciones del festejo gay siempre y cuando se respete el descanso de los vecinos y los límites de la legalidad.La organización lleva desde el mes de octubre preparando la celebración. Dicen que han trabajado "codo con codo" con el concejal de Centro, Enrique Núñez, y que "todo iba perfectamente". Habían mantenido reuniones con la policía y se comprometieron a colaborar para erradicar la venta de alcohol ambulante y para prevenir a la gente de los carteristas.

Pero Botella, por su cuenta, mantuvo la reunión y anunció un acuerdo que no conocía el resto del equipo de gobierno. Y es que uno de los principales asuntos que preocupaba a Medio Ambiente es el de los pisos tutelados para mayores que hay en la plaza de Vázquez de Mella. En los 20 pisos viven 40 personas mayores de 65 años y ocho de las viviendas dan a la plaza. "Se ponen muy nerviosos porque pasan tres o cuatro días sin dormir. Pasamos una semana terrible. Los que pueden se marchan, pero no todos, porque viven con la pensión mínima de unos 300 euros al mes", explica uno de los trabajadores sociales que trabaja en los pisos.

VECINOS Y COMERCIANTES: "Se ha convertido en un 'fiestódromo"

Susi Bilbao, miembro de la Asociación de vecinos de Chueca, sorteaba ayer con el ceño fruncido los camiones de montaje que han invadido la plaza de Chueca. "El barrio se ha convertido en un fiestódromo, un centro de ocio masivo donde es imposible dormir e incluso vivir". Susi, que vive allí desde hace 13 años, coincide con el resto de vecinos en que no sólo es una cuestión de descanso, sino de seguridad. "Si surge una urgencia, es imposible llegar hasta aquí con una ambulancia. Es inaccesible".

El quiosco de Paqui, ubicado en la plaza, es centro de discusión. Rosa, periódico en mano, se interesa por el debate que suscita el que las fiestas giren en torno al dinero: "Por favor, todas las fiestas son un negocio. Todos ganan", exclama. "No es verdad", le contesta Paqui, "aquí sólo ganan los bares, para mí este fin de semana es el peor del año".

Y es que Paqui tiene que recoger la prensa en Alonso Martínez porque su repartidor no puede acceder a la plaza y abre su quiosco con dos horas de retraso. "Hasta que los barrenderos limpian el desaguisado".

HOSTELEROS: "Llevarse el orgullo es cargárselo"

Los hosteleros no se ponen de acuerdo. Para los que su negocio funciona bien todo el año el que desaparezca la juerga de Chueca no les preocupa. Es el caso de Antonio de la cervecería Casco Viejo en pleno esquinazo de la plaza de Vázquez de Mella que, consciente de su buena situación, se muestra hasta partidario de que se acaben: "¡Mira! Menos gasto, porque hago una inversión enorme todos los años y no la necesito para funcionar bien. No me preocupa nada si quitan las fiestas".

Sin embargo, son muchos los que hacen el agosto con el orgullo y sin los festejos sus negocios se resentirían seriamente. Orlando, propietario del café I'Levn, en Vázquez de Mella, calcula que el año pasado facturó unos 250.000 euros. "Con este dinero cubro hasta tres meses de gastos del restaurante. Imagina lo que me perjudica si quitan las fiestas, aunque entiendo que lo hagan porque está todo muy mal organizado y masificado".

Lara Franco, dueña de un bar lésbico, con barras en plaza de Luna y plaza del Rey lo tiene claro: "Llevarse el orgullo a otro sitio es cargárselo y además, sería nefasto para nuestra recaudación".

ORGANIZADORES Y ACTIVISTAS: "La celebración ha de ser en Chueca"

Para los organizadores, tanto el sector de los comerciantes de Chueca como la dirección del Colectivo de Gays y Lesbianas de Madrid (Cogam), la cosa está clara: "Las fiestas deben permanecer en Chueca". Ayer todos se quedaron más tranquilos tras reunirse de nuevo con la concejal de Medio Ambiente, Ana Botella.

"No podemos sacarlas del barrio por un tema de visibilidad. Lo que atrae a la gente de todo el mundo son unas fiestas en un barrio céntrico que representa la libertad", explica el presidente del Cogam, Miguel Ángel González.

Los organizadores también recalcan que las celebraciones del Orgullo Gay atraen a miles de turistas cada año. "Muchos hostales del centro estaban vacíos hace dos días y ahora están al límite de ocupación", insiste González.

Tampoco entienden los organizadores que no se haya planteado nunca la posibilidad de trasladar las fiestas de la Paloma o San Isidro fuera del centro de Madrid, y en cambio sí se haga con los festejos de Chueca. "Nos falta el apoyo del Ayuntamiento. Otras ciudades como Sevilla o Barcelona sí lo tienen", protesta González.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de julio de 2009

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