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Peregrinaje dominguero a Sol

Miles de visitantes llenan el día de su estreno la nueva estación de Cercanías

La megafonía anunció: "Próxima parada: Sol". El tren era un Cercanías procedente de Atocha y se adentraba en la flamante nueva terminal de la Puerta del Sol, que se estrenaba ayer. Los pasajeros pisaron el suelo brillante, como todo en la enorme estación, y subieron las escaleras mecánicas hablando de lo mismo: de lo bonita o fea que les parecía la moderna puerta de entrada en la plaza, de la enormidad de la construcción subterránea y de los años de trabajo que había costado. La conclusión era prácticamente unánime: "Ha valido la pena".

Los madrileños disfrutaron del olor a nuevo y del destello del metal y los cristales, que varios trabajadores limpiaban incansables durante toda la mañana. El largo pasillo que separa los andenes de Cercanías (líneas C-3 y C-4) del acceso a la estación de metro, era un hervidero al mediodía. Familias paseando con sus niños, personas mayores "enamoradas de las infraestructuras nuevas" y curiosos de todo tipo. Muchos tratando de captar imágenes de la nueva estación cámara en mano, como Faustino, que lo grababa todo para luego mostrárselo a sus compañeros de un centro de mayores de Villaverde que no habían podido acercarse.

Los trabajadores tampoco pararon. Respondiendo a las dudas de los miles de visitantes que acudieron a la estación durante todo el día y arreglando las primeras averías (una escalera mecánica y algún que otro torno atascado). Una de las novedades es, precisamente, tecnológica, según avanzaban algunos de ellos. Gracias a un sistema de interconexión, los técnicos podrán activar o cambiar la configuración de los elementos electrónicos, como las escaleras mecánicas o los tornos, haciendo uso de cuatro dispositivos PDA.

La rapidez, la amplitud y la accesibilidad se llevaron la mayor parte de las alabanzas. "He llegado en 35 minutos desde Valdemoro cuando normalmente me costaba una hora y pico", contaba encantada Carmen, de 30 años. Juan, que es ciego, explicaba lo bien indicado que estaba el camino mediante diferentes materiales. Casi todos se paraban frente a los restos expuestos de la iglesia hallada durante las obras o el reloj que emula al de la Puerta del Sol, con la misma esfera, como si fueran atracciones turísticas. "Es preciosa. Madrid se lo merece", exclamaba un matrimonio mayor que se llevaba a casa la cámara cargada de fotografías.

Las principales quejas fueron por la ausencia de planos y de servicios, y por la escasa señalización para ir de Cercanías al metro. "¿Para salir a Sol por dónde será?", se oía de vez en cuando. Renfe alegó que muchos de los visitantes de ayer no eran usuarios habituales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de junio de 2009