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El conductor no pidió permiso para dar marcha atrás

El reglamento de circulación exige una autorización para esta maniobra

Los conductores de trenes no pueden dar marcha atrás a un convoy a su voluntad, pues se trata de una maniobra excepcional. El Reglamento General de Circulación establece que "como norma general, ningún tren podrá retroceder por iniciativa del maquinista". Tiene que seguir un procedimiento que conlleva pedir un permiso y esperar a que se lo concedan. En el accidente que ayer causó 57 heridos en la línea 5 de Cercanías de Madrid, el conductor se saltó estas reglas, según fuentes de la investigación.

La norma que regula el "retroceso de los trenes" en el reglamento señala tres excepciones en las que el maquinista sí puede dar marcha atrás por iniciativa propia. La primera, cuando conduce máquinas que están haciendo trabajos en alguna vía en la que no hay tráfico normal.

El maquinista debe hacer una llamada y esperar respuesta si quiere retroceder

El jefe del centro de control del tráfico vigila que no haya otros trenes

La segunda se refiere a trenes que se dividen y deben moverse hacia atrás para volver a unirse. Y la tercera habla de situaciones de "peligro inminente", como podría ser un incendio o una inundación, que puedan suponer un riesgo para los pasajeros o los trenes.

Ninguno de estos supuestos se corresponde con la existencia de un problema en la bajada de los pasajeros en una parada, como sucedió en el accidente de ayer, según fuentes del Sindicato de Circulación Ferroviario.

Cuando un conductor quiere dar marcha atrás por cualquier otra razón que se encuentre fuera de estas excepciones, tiene que solicitar una "autorización necesaria", según explica el artículo correspondiente del reglamento.

Lo debe hacer a través de una llamada denominada telefonema en la que transmite mediante un teléfono interior el mensaje al jefe del Control de Tráfico Centralizado (CTC). Éste, que es quien se encarga de dirigir la circulación y da las órdenes al personal de los trenes, le tiene que contestar con una fórmula de respuesta que también está prefijada en la norma.

Pero, claro está, para que se autorice una marcha atrás no debe haber otros trenes que puedan provocar un choque como el que se produjo ayer. El jefe del CTC tiene que comprobar, por tanto, que no haya ningún tren circulando por la misma vía detrás que el que lo solicita. El Sindicato de Circulación Ferroviario considera que, en este caso, "no ha habido implicación del jefe del CTC". Esto significaría que no hubo una autorización suya para que el conductor del tren que chocó llevase a cabo la maniobra. Fuentes de la investigación confirman que el conductor del tren que provocó el accidente de ayer, después de que un pasajero detuviera el convoy tirando del freno de emergencia, dio marcha atrás sin pedir permiso.

El resultado fue el choque de los dos trenes. Con el impacto, algunas de las ruedas del convoy que recibió el golpe se salieron de la vía.

El accidente está siendo investigado desde ayer para aclarar qué fue exactamente lo que pasó. Javier Pérez Sanz, director general de Cercanías de Renfe, que se desplazó a la estación de Aluche tras la colisión de los dos convoyes. Pérez Sanz confirmó que "uno de los trenes ha realizado una maniobra de retroceso", pero no quiso dar más detalles sobre la actuación de los conductores.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, aseguró tras conocer el accidente: "Cercanías hará todas las investigaciones oportunas para saber las causas del accidente y evitar que en el futuro se vuelvan a producir".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de junio de 2009