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¿Cómo llamaría usted al templete del kilómetro 0?

La mujer extiende los brazos, mira por la ventana y dice: "¿Un nombre? Yo lo llamaría Las Hadas". Se llama Inna Lazo, es rusa y trabaja en la cuarta planta de un edificio de la Puerta del Sol desde el que se ve el templete en toda su plenitud. Lazo, que sigue con los brazos abiertos, es la que más se sale del guión. Ella también habla (ya lo hizo la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre) de que los cristales le dan un aire de "pirámide del Louvre".

Al de la zapatería, Jesús Lorenzo, se le ocurre una idea de cómic: la casa de Spiderman. "Es que al principio parecía una telaraña", explica mientras camina de un lado al otro del comercio. En el del negocio de al lado, una tienda de ropa para niños, Francisco Pérez, el vendedor, lo define con tres palabras que lanza como si fueran un insulto: "Este Guggenheim mediocre". Otros se quedan en blanco o no aciertan a decir un nombre.

En la plaza, a unos metros de la nueva estación, triunfan otros apelativos más mundanos, obvios o más hirientes (caparazón, tortuga, oruga, gusano, pez, cucaracha, madriguera...). El debate para bautizar la estructura está en la calle y ha subido a la red. Más de 500 personas han entrado en ELPAÍS.com para ofrecer su opción. Repiten algunos clásicos (tortuga, cueva, gusano) y salen otros nombres un poco más complejos o sólo aptos para conocedores de la Red, como el muñeco del Messenger, ese icono gordito que acompaña a los que chatean. La web de EL PAÍS inició ayer una votación con cinco de los nombres aportados por los internautas: la ballena, la tortuga, el muñeco del Messenger, el iglú y el tragabolas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de junio de 2009