Cultura protege la Aduana de Cádiz y el PP pide su derribo

El edificio se incluirá en el catálogo de patrimonio histórico

El edificio de la Aduana de Cádiz, ubicado en la plaza de Sevilla y construido en 1950, ya está protegido. La Dirección General de Bienes Culturales ha incoado expediente para incluirlo en el inventario de bienes reconocidos del patrimonio histórico andaluz de arquitectura contemporánea.

Este anuncio llega en el mismo día en el que la alcaldesa, Teófila Martínez (PP), insistía en reclamar la demolición del edificio tal y como recoge el avance del Plan General de Ordenación Urbana. La protección evitará la demolición. El inmueble pasará a integrarse en la remodelación de la plaza. La Junta quiere que sea una puerta de entrada a la zona comercial que el Ministerio de Fomento y la empresa Adif han previsto en la antigua estación ferroviaria de la ciudad.

Martínez (PP): "Yo soy capaz de reunir 100.000 firmas para pedir la demolición"

La plaza de Sevilla es una de las últimas grandes operaciones urbanísticas que caben en la capital gaditana. Allí se ubica la actual terminal de Renfe, la fachada de la antigua, una enorme fuente y varios edificios administrativos, entre ellos, el inmueble que acoge a los trabajadores de Vigilancia Aduanera. La idea municipal, avalada en su día por la Junta, era tirar todos estos inmuebles para reordenar la plaza y promover usos hoteleros y comerciales, una estación de autobuses y un aparcamiento.

Pero un movimiento ciudadano a favor de la Aduana ha cambiado los planes y consiguió hace unos meses que Cultura encargase un informe, que resultó favorable al mantenimiento de ese edificio. Ayer se conocía el primer trámite oficial para protegerlo: el inicio del expediente para incluirlo en el inventario de bienes. Entre los valores que se le ensalzan está la combinación de piedra y ladrillo, sus calidades de expresión o la aplicación de principios compositivos de corte clasicista de su exterior. También se destaca de su interior el espacio cubierto de la primera planta, con una gran escalinata, donde sobresale además un mural de Eduardo Santonja, representante del art decó de influencias cubistas.

La protección desbarata el proyecto inicial para esa plaza. La alcaldesa dijo que no "cambiará voluntariamente" el PGOU hasta que la protección del inmueble sea oficial. Ayer insistía en la idea de tirarlo: "Yo soy capaz de reunir 100.000 firmas para pedirlo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 20 de junio de 2009.

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