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Mercedes Salisachs califica al rey Alfonso XIII de "enfermo sexual"

La escritora de 93 años publica una biografía novelada de la reina Victoria Eugenia

Cualquiera que hable con Mercedes Salisachs comprobará que, a sus 93 años, conserva un aspecto admirable y una inteligencia portentosa. "Es cierto que la cabeza y el corazón me siguen funcionando bien", reconoce esta escritora catalana, con una prolífica trayectoria literaria y numerosos premios a sus espaldas. La última distinción lograda es el Premio de Novela Histórica Alfonso X el Sabio por su libro Goodbye España (Ediciones Martínez Roca), una biografía novelada en primera persona, que acaba de publicar, sobre la reina Victoria Eugenia (Balmoral, Escocia, 1887-Lausana, Suiza, 1969), esposa de Alfonso XIII.

Monárquica confesa y, al mismo tiempo, demócrata y liberal, Salisachs sufrió los rigores de la censura durante la dictadura franquista. En cualquier caso, su gran admiración por la llamada reina inglesa se halla en el origen de este libro narrado como un flash-back a partir del bautizo del príncipe Felipe, su bisnieto, en 1968.

"El pueblo amaba a la reina a diferencia de la nobleza, que la detestaba"

A partir de los recuerdos que ese acontecimiento suscitó en Victoria Eugenia, ausente de España desde la proclamación de la República en 1931, se teje la trama de la novela. "No cabe duda", señala la elegante escritora, "que el pueblo amaba a la reina Victoria Eugenia y, en cambio, la nobleza, una aristocracia muy conservadora y provinciana, la detestaba por guapa, por extranjera y por culta. Hizo mucho por España y la gente lo sabía. Fue una mujer admirable y extraordinaria que se convirtió al catolicismo antes de su matrimonio".

Mercedes Salisachs optó por escribir en primera persona porque le apetecía contar la vida de la reina en una novela más que en una biografía convencional. "No obstante", explica, "el 90% de los hechos narrados son verídicos y sólo me he permitido fabular o imaginar situaciones en el 10% restante". Durante cerca de tres años, la escritora ha trabajado todos los días en Goodbye España, ha leído multitud de libros y documentos sobre la época e incluso ha hablado con descendientes de personas que conocieron y trataron a la reina. Esa labor de investigación le ha permitido utilizar la voz de la reina consorte con conocimiento de causa.

A lo largo de las páginas de la novela se pone de relieve, una vez más, el carácter mujeriego y frívolo de Alfonso XIII, al que Mercedes Salisachs califica de auténtico "enfermo sexual". "De todos modos", declara la novelista, "Victoria Eugenia nunca afeó la conducta de su marido en público, al menos, en los años en que reinaron juntos. El rey se enamoró de ella perdidamente, pero los enamoramientos de Alfonso XIII duraban poco. Después de unos años de exilio, entre 1936 y 1941 vivieron separados. Pero mientras fueron reyes, ella observó una actitud ejemplar, pese a que Alfonso XIII llegó a mantener una familia paralela con la actriz Carmen Ruiz Moragas y los dos hijos nacidos de esa unión".

Obligado a abandonar el trono tras el triunfo electoral republicano en abril de 1931, Alfonso XIII partió solo al destierro, por razones de seguridad, desde el puerto de Cartagena mientras Victoria Eugenia salió de España hacia Biarritz. Según relata Salisachs, "el viaje se realizó en unas condiciones horribles". "Ahora bien", añade esta anciana despierta y risueña, con el aire inconfundible de una burguesa bien educada, "las autoridades republicanas, con Niceto Alcalá Zamora a la cabeza, mantuvieron su palabra de que nada les pasaría ni a la reina ni a sus hijos". En defensa de su biografiada, la escritora catalana subraya que Victoria Eugenia ignoraba que padeciera hemofilia, una enfermedad que transmitió a dos de sus seis hijos. "Cuando ella se casó con Alfonso XIII, en 1906, era una dolencia no diagnosticada, si bien luego se supo que dos hermanos de Victoria Eugenia eran hemofílicos", aclara.

Considerada una maestra de la narrativa y una autora popular, Salisachs no soporta las novelas aburridas. "Una narración", afirma tras cinco décadas de experiencia literaria, "tiene que enganchar al lector y mantenerlo en vilo con un relato bien construido. Releo, una y otra vez, hasta que encuentro el ritmo que yo deseo y no me canso de escribir. Escribiré mientras pueda".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de junio de 2009