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Punto de observación | Opinión

Conflicto de intereses

El derecho a acceder a medicamentos esenciales que pueden salvar la vida, o mejorar sustancialmente el estado de salud, de uno o de millones de pacientes y el derecho de los laboratorios farmacéuticos que fabrican esos medicamentos a proteger sus patentes y las fuertes inversiones que dedicaron a su desarrollo entran en colisión todos los días en todo el mundo, casi siempre en perjuicio de los pacientes y de los países más pobres. El conflicto no está en absoluto solucionado y va a volver a quedar de manifiesto a propósito de las esperadas vacunas tanto para la gripe aviar como para la mucho más generalizada, y por el momento menos letal, gripe porcina.

Lo ocurrido con la gripe aviar debería ser aleccionador. Desde 2003 hasta abril de 2007, la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó 291 casos, de los cuales 172 fueron mortales, lo que atribuye al virus H5N1 un alto grado de peligrosidad.

Los países emergentes piden acceso a la tecnología necesaria para poder hacer frente a eventuales epidemias

Las normas europeas de propiedad intelectual podrían hacer subir un 34% los medicamentos en Perú y Colombia

La OMS pidió a los países más afectados que colaboraran entregando muestras del virus en cuestión a los cuatro centros de investigación del virus de la gripe que existen en todo el mundo asociados a la OMS y a los tres laboratorios de referencia dedicados a la búsqueda de la vacuna, situados todos ellos en Estados Unidos, el Reino Unido y Australia. Según un protocolo de la OMS difundido por la ONG Third World Network, "no se distribuirán esos virus a ningún otro laboratorio sin permiso del país que envió la muestra original".

Aun así, una compañía farmacéutica privada, a la que probablemente alguien de uno de esos laboratorios "autorizados" había facilitado muestras del virus de la gripe aviar detectada en Indonesia, apareció en Yakarta intentado vender dosis de la vacuna apropiada a 20 dólares la unidad. Dado que Indonesia tiene 200 millones de habitantes y que el Gobierno deseaba crear un fondo de reserva de vacunas capaz de hacer frente a una eventual epidemia, la operación era económicamente fantástica.

El Gobierno de Indonesia mostró su enfado suspendiendo el envío de muestras del H5N1 a los centros de investigación, hasta obtener garantías de que se respetaban lo que, a su juicio, eran acuerdos vigentes con la OMS. La decisión perjudicaba la investigación científica, pero era fácilmente comprensible. Según el People's Health Movement (PHM), países como Indonesia, Tailandia, India, Nigeria o Brasil llevan dos años luchando para que la OMS cambie su regulación actual respecto a los virus de la gripe y asegure a los países emergentes el acceso a la tecnología y el know-how necesarios para ser capaces de hacer frente directamente a una eventual epidemia o pandemia.

Las peticiones de esos países han tropezado, según PHM, con la dura resistencia de Estados Unidos, la Unión Europea (siempre dispuesta a ponerse de acuerdo en temas comerciales de este tipo) y Japón, que quieren disponer de las muestras de los virus, pero no quieren compartir ni la tecnología ni los conocimientos para desarrollar las vacunas apropiadas.

La rigidez de la Unión Europea en temas relativos a las patentes farmacéuticas es bien conocida. Otra ONG dedicada al estudio del precio de los medicamentos, Essential Drugs, difundió recientemente un comunicado en el que alertaba sobre el efecto que podía tener en los países andinos el acuerdo comercial presentado por la UE. Según ese estudio, las normas europeas sobre la propiedad intelectual podrían hacer subir un 34% el precio de los medicamentos en países como Perú y Colombia. La ONG mostraba su frustración con la agresiva política de la Unión Europea en este campo, superior incluso a la de Estados Unidos.

La UE ha sido objeto recientemente de muchas críticas, no sólo por su rigidez respecto a la propiedad intelectual, incluido el capítulo de los medicamentos, sino también por los impedimentos que pone al intento de países como India de fabricar, y sobre todo exportar, medicamentos genéricos baratos. El pasado 29 de febrero, 16 organizaciones civiles enviaron una carta a la directora general de la OMS, la doctora Chan, protestando por la decisión del Gobierno holandés de retener un cargamento de un medicamento genérico en tránsito entre India y Nigeria. "Apoderarse de un cargamento legítimo de medicinas seguras es un problema serio que debería ser denunciado por la OMS", protestó Médicos Sin Fronteras La OMS se limitó a emitir un comunicado más bien abstracto recordando que "el tráfico de medicinas legítimas, incluidos los genéricos, no debería ser impedido".

solg@elpais.es

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de junio de 2009