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Cartas al director

Garoña, un símbolo

El lobby nuclear está revuelto, la posibilidad del cierre de la central nuclear de Garoña es todo un símbolo. Por ello la sociedad civil, animada por organizaciones ecologistas e incluso algún grupo político, está en pie. Zapatero tiene una patata caliente en sus manos. Incluso los que no le hemos votado le vamos a exigir que se defina y que se defina recordando sus promesas. Los argumentos de los pronucleares son los de siempre, y como siempre, son engañosos.

No voy a enumerarlos, ya los conocemos de sobra. Los antinucleares tenemos muchos argumentos también, y también conocidos. Pero uno es fundamental: la energía nuclear hipoteca el futuro del planeta. Sus residuos persisten milenios y si se produce un accidente nuclear, se acabó. ¿Nucleares? ¡No, gracias.

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