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Modesto Crespo asume el control de la CAM en tiempo de fusiones

Hoy será elegido presidente de la caja en sustitución de Vicente Sala

Junio es un mes talismán para Modesto Crespo (Elche, 1943). El 5 de junio de 2006 logró la presidencia de la patronal alicantina (Coepa). El mismo día pero cuatro años antes la Generalitat le entregó las riendas de la feria de Alicante (IFA). Dos cargos que son un triplete con la presidencia del Misteri d'Elx, pese a que en diversas ocasiones Crespo ha defendido su voluntad de que el Consell le releve en IFA, institución que sacó de números rojos. Y hoy, ocho de junio, sumará salvo sorpresa mayúscula la presidencia de Caja Mediterráneo (CAM), la principal institución económica de Alicante. Crespo, que goza de la confianza de Francisco Camps, controla así tres de las principales instituciones económicas alicantinas. Y si ha sabido granjearse apoyos tampoco le faltan opositores ni críticas por su actitud "sumisa" al poder.

El consejo de la CAM vota esta mañana la candidatura de Crespo, ante la imposibilidad legal de Vicente Sala, que mañana cumple 70 años, de seguir al frente tras 11 años en el cargo y pese a que esperó un cambio de la norma por parte del Consell que nunca llegó. El empresario ilicitano, concesionario de Ford, entró de la mano del Consell como secretario en el consejo de la caja en la última y tormentosa renovación de 2007. Su propuesta despertó más recelos de los previstos en una provincia donde la pugna entre campistas y zaplanistas (ripollistas) se libra en todas las esferas del poder. Ya se le consideraba el sustituto de Sala. La hoja de ruta se cumple hoy. Crespo es el único candidato a la presidencia y cuenta con el respaldo campista y con el consentimiento socialista "para dar estabilidad a la CAM". El secretario general del PSPV-PSOE, Jorge Alarte, comprometió su visto bueno semanas atrás en una comida en Alicante con Crespo a cambio de mantener el peso de sus representantes en los órganos de la caja. Y los socialistas esperan que en la próxima renovación se cree la vicepresidencia prometida dos años atrás. Crespo cuenta así con los 11 votos necesarios en un consejo de 20 miembros.

La CAM es poco presidencialista, pero Crespo asume el timón en medio de una tormenta económica que ha colocado a las cajas de ahorros en el ojo del huracán y que hace prever grandes cambios. En línea con el sector, la CAM reduce sus beneficios (ganó un 9,4% menos hasta marzo) y su morosidad crece (4,89%). Y en un sector convulso, las fusiones se perfilan como un proceso irrefrenable. El último pronunciamiento lo realizó el viernes José Luis Rodríguez Zapatero, quien dio por hecho que algunas cajas pueden pasar dificultades y prometió ayudas. También pidió fusiones.

Pero la teoría y la práctica son cuestiones distintas y en el sector hay contados movimientos anunciados y más rumores. La CAM, que ha sabido ser la primera y única caja en emitir cuotas participativas, en cuestión de fusiones mira hacia otro lado y solo reacciona para descartar por enésima vez una posible fusión con Bancaja. El propio Crespo hace dos años consideró en un rotativo autonómico que la unión entre las dos cajas era innecesaria. Y las fusiones interregionales, si no cambia la ley, son improbables.

Por otra parte, la presidencia de la CAM llevará a Crespo a dimitir en Coepa, lo que no se sabe es cuando. Crespo puede compatibilizar ambos cargos, aunque no falta quien subraya la "incompatibilidad" no formal pero sí real entre ambos. Como sea, Rafael Martínez Berna, vicepresidente de Coepa, le sustituirá en la patronal. Distintos empresarios destacan que el perfil de Martínez es "completamente distinto" y valoran su actitud dialogante y proximidad. Martínez tiene el beneplácito general que Crespo no ha logrado. Expulsado de la patronal alicantina del metal en 2004, el pulso sigue vivo y ha llegado a los tribunales por las cuentas de la patronal. El juez dio la razón al metal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de junio de 2009