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Qué se juega en Garoña

El cierre de la central de Garoña (Burgos) no supondría un problema para la red eléctrica, ya que sólo produce el 1,35% de la electricidad de España. Si acaso, reduciría algo las exportaciones de electricidad de España hacia Portugal y Marruecos, porque desde 2004 España exporta más electricidad de la que importa de Francia, pese al mito tan extendido de que la Península depende de la electricidad nuclear francesa. El cierre o no de Garoña es más un debate político que energético.

La nuclear, de 466 megavatios, tiene la mitad de potencia que el resto de reactores. Sólo con la mejora de diseño de la nuclear de Almaraz que ha pedido Iberdrola, esta central aumentará su potencia en 120 megavatios más (un cuarto de la potencia de Garoña). Pero Endesa e Iberdrola (propietarias al 50% de Garoña) han puesto todo su empeño en prorrogar la vida útil de la central más allá de los 40 años para los que fue diseñada inicialmente. No han querido hacer como Unión Fenosa en 2002, cuando aceptó el cierre de Zorita que decidió el CSN en un acuerdo político entre PSOE y PP.

El sector se ha volcado a favor de la prórroga, y los ecologistas, en contra. En el último momento hasta las monjas de Santa Clara de Medina de Pomar, un convento próximo a la central, se han unido al confiar "en la divina providencia" para que la nuclear siga abierta. La nuclear les compró unas lavadoras industriales y el principal ingreso de la congregación es lavar dos veces por semana las toalles, batas y gorros de la central. La central da trabajo a unas 600 personas, entre empleos directos y contratas, y su cierre es visto como una amenaza en la zona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de junio de 2009