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Los promotores construyen 385.000 pisos que agravarán el exceso de oferta

El parque de viviendas sin vender, que en 2008 subió un 50%, llegará al millón - A este ritmo serán necesarios tres años y medio para absorber el 'stock'

La bolsa de viviendas que acumulan los promotores y para la que no encuentran comprador se ha convertido en el problema número uno de los antes llamados señores del ladrillo. A la imposibilidad de colocar estos pisos se une la dificultad añadida que genera la falta de estadísticas fiables que cuantifiquen el fenómeno. Un informe interno del Ministerio de Vivienda pone por primera vez números no sólo al stock de casas listas para ser vendidas, sino a las que están en proceso de construcción. La cifra es redonda: en total un millón de viviendas están disponibles en el mercado libre o saldrán próximamente; 997.562 es el número exacto.

El informe al que ha tenido acceso este periódico aporta una infinidad de datos sobre el pasado inmediato y el poco esperanzador futuro que aguarda al sector inmobiliario. En un momento en el que la demanda está ahogada por la dificultad de acceso al crédito, el aumento exponencial del paro y la expectativa de que los precios de los pisos sigan bajando, el mercado se ha paralizado. Y la parálisis ha disparado el número de viviendas libres terminadas con el cartel de Se vende. A finales de 2007, el stock superaba por poco las 400.000. Pero a lo largo de 2008, el año en el que la burbuja del ladrillo explotó violentamente, este parque aumentó hasta las 613.512 unidades. Es decir, un incremento de un 51% en tan sólo 12 meses. De toda esta marea de cemento, casi la mitad se concentra en la costa mediterránea.

Los problemas de financiación harán que muchas obras en curso se paren

Los expertos creen que algunas promociones no se venderán nunca

Los promotores lo tienen muy difícil para deshacerse de las casas que en la época dorada del ladrillo se vendían sobre plano. E iniciativas gubernamentales como las facilidades para que estos pisos pasen a considerarse como protegidos no están funcionando. Pero si ahora tienen problemas, en breve les van a llegar más. Porque la mayor parte de los pisos que estaban en construcción a lo largo de 2008 se encuentran en su fase más avanzada, lo que significa que saldrán pronto al mercado. De las 626.000 casas en obra -de las cuales 243.000 ya están vendidas-, más del 71% están inmersas en el proceso de colocar la fachada o los acabados. Sólo el 6% está en fases iniciales, como la cimentación o la estructura.

Y así se llega a la cifra redonda del millón de viviendas. Sumando las 613.000 ya terminadas a las 385.000 en construcción y que no han sido vendidas. La falta de financiación que sufre el sector y las muy poco optimistas perspectivas hará que muchas de estas promociones en marcha no se terminen; pero es de esperar que las más afectadas por la paralización sean las que están en una fase de construcción menos avanzada, y no las que están a punto de ser terminadas.

El informe de Vivienda es relevante por varios aspectos. Uno de ellos es que permite hacer prospecciones sobre la travesía que tendrá que hacer el sector inmobiliario para salir del atolladero en el que se encuentra. En las conversaciones privadas con los constructores, lo primero que comentan es que el requisito sine qua non para salir de la crisis es la absorción del stock de viviendas sin vender. Pero si el mercado sigue tan parado como lo ha estado el último año, este proceso tardará por lo menos tres años y medio.

El año pasado los promotores vendieron 285.000 pisos. Si esta tendencia se mantuviera, serían necesarios tres años y medio para colocar el millón de casas pendientes de encontrar comprador. Y los expertos del sector señalan que ni siquiera ese plazo servirá para poner el contador a cero. Porque muchas de esas casas no se van a colocar nunca. "Algunas promociones no se venderán ni en 15 ni en 20 años. Habrá que tirarlas porque mantenerlas será demasiado costoso", señala el asesor inmobiliario José Barta. "¿Quién va a comprar una casa a El Pocero en Seseña en los próximos años?", se pregunta un hombre ligado al sector del ladrillo que prefiere no decir su nombre. Y, acto seguido, se responde a sí mismo: "Nadie".

La encuesta del ministerio muestra el aluvión de casas nuevas que va a llegar en los próximos meses al mercado, pero también presagia una paralización a medio plazo. Porque durante el año pasado sólo se iniciaron 210.000, de las que casi 70.000 ya están vendidas.

Castellón, a la cabeza de casas vacías por persona

El monstruo urbanístico de Marina d'Or ha catapultado a Castellón a la cúspide de las zonas con más casas vacías por habitantes. Es la primera vez que una provincia logra el dudoso honor de superar el índice de 30 pisos sin vender por cada 1.000 habitantes. Tan sólo un año atrás, esta proporción se quedaba en 23. La media de toda España escaló a finales del año pasado hasta los 13,3 por cada 1.000 personas. Y es seguro que hoy mismo esta cifra habrá aumentado.

Se sitúan en cabeza las provincias costeras, como Almería, Santa Cruz de Tenerife o Alicante, u otras limítrofes de Madrid, como Ávila, Zamora y Ciudad Real. En todas ellas, la proporción se eleva por encima de 20.

Tras Castellón, Toledo se queda con el segundo puesto. Y aquí es responsable la urbanización que Francisco Hernando, más conocido como Paco El Pocero, levantó en Seseña.

En la cola de la lista se sitúan provincias como Cáceres, Cantabria, Vizcaya y Ceuta y Melilla, donde la proporción queda por debajo de cinco viviendas por 1.000 habitantes. En un sector tan diverso como el inmobiliario, estas zonas son las que lo tienen más fácil para salir cuanto antes de la crisis que explotó el año pasado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de junio de 2009

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