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La apuesta por el paisaje toma el relevo del urbanismo salvaje

El Consell destaca su puesta en valor como clave de competitividad

La Generalitat ha defendido durante años el urbanismo desaforado como factor esencial del progreso y bienestar de la Comunidad Valenciana. Ahora la clave de la competitividad ya no parece estar en el ladrillo, sino en el paisaje. Así lo proclamaba ayer el escenario montado en el centro cultural de La Beneficencia de Valencia para la presentación de "la nueva política de paisaje de la Comunidad Valenciana". El presidente del Consell, Francisco Camps, habló de "una nueva manera de entender la Comunidad Valenciana", de una visión "diferente" capaz de aunar la protección y puesta en valor del paisaje común con las expectativas económicas y sociales de cada municipio.

Con la crisis y el parón de la construcción en primer plano, el Gobierno valenciano cambia el acento a su política territorial y destaca la importancia de preservar el paisaje como elemento de prosperidad económica, de calidad de vida y de identidad cultural. Ése es el eje de esa "nueva política", que reúne en una estrategia global los diferentes planes de protección del paisaje iniciados en esta legislatura, como los de la huerta histórica de Valencia o el del río Serpis y la Vall de Gallinera, y otros pendientes de redactar. Todos ellos estarán arropados por un estudio elaborado por la Consejería de Medio Ambiente que identifica, con ayuda de expertos y a través de encuestas, los paisajes más valorados de la Comunidad Valenciana y los que menos gustan.

El consejero de Medio Ambiente, José Ramón García Antón, fue el encargado de desgranar la estrategia territorial del paisaje, que parte de un plan de grandes corredores verdes cuya conexión y accesibilidad se pretende mejorar, y desciende luego a actuaciones sobre zonas concretas. Es el caso del paisaje del área de Valencia, donde se aboga por una gestión integral del parque natural del Turia, el de L'Albufera, la huerta y la franja litoral. O el gran parque provincial de Alicante, donde se crearía una red peatonal y de usos recreativos en torno a los espacios naturales ligados a los ríos Serpis y Monnegre. La estrategia, además, prevé mejorar el paisaje que flanquea grandes infraestructuras, como carreteras o el AVE; embellecer los accesos a las ciudades y reducir el impacto visual de zonas industriales.

No hay horizonte temporal definido para materializar estos planes, y tampoco un presupuesto concreto. Camps hizo un llamamiento a los alcaldes para "saltar" sobre los límites de sus términos municipales y abrazar "la apuesta colectiva" de mejorar el paisaje, de optimizar su gestión y facilitar su disfrute como patrimonio cultural y recurso productivo.

Y si la ocupación masiva del territorio con urbanizaciones no chocaba, a juicio del PP, con la protección de los espacios naturales de valor, también es posible seguir creciendo y proteger el paisaje. "Todo es compatible si se planifica con tiempo, se le da la fuerza de la participación colectiva y se sabe explicar", según Camps.

Valor del paisaje

- Los paisajes más valorados por los ciudadanos son los que tienen vistas al mar, a ríos y lagos, como L'Albufera; pueblos compactos en relieves montañosos, como Morella; paisajes agrarios como la huerta y zonas forestales de relieve abrupto.

- Los menos valorados son polígonos industriales, frentes marítimos de edificación continua, canteras, accesos urbanos o adosados en laderas.

- Los paisajes de peor calidad representan el 1,73% de la superficie, pero se concentran en la cota 100 sobre el nivel del mar, muchos están en la costa y junto a infraestructuras. Son zonas que concentran el 81% de la población.

- La estrategia incluye una decena de planes

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de mayo de 2009

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