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Crítica:

Jubilación forzosa

Para muchos, la jubilación es el primer paso hacia la tumba. Hay tiempo para todo. Para demasiado. La alergia a las horas muertas y el terror a la inactividad se unen a ese estado al que a veces llegan ciertos matrimonios, en el que la posibilidad de estar cerca 10 horas más sólo conlleva multiplicar las discusiones por el mismo número. Justo lo que le ocurre a los protagonistas de Sueños de juventud, película checa de atractivo planteamiento y desarrollo fracasado, que va perdiendo su inicial complicidad conforme la melaza y el trazo grueso se apoderan de su tono.

Jan Sverák, su director, tocó la gloria del Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1997 gracias a Kolya, exponente del típico-filme-amable-con-niño que consigue llegar al gran público. En Sueños de juventud, en cambio, se pasa de revoluciones: en el costumbrismo, en las trazas de su humor, en sus ensoñaciones. Tanto que, a años luz de lúcidas aproximaciones a la jubilación como A propósito de Schmidt, a lo que más recuerda con su pedestre puesta en escena es a las películas de Paco Martínez Soria. Claro que el aragonés sigue cosechando grandes audiencias. Casi como Sueños de juventud, la película checa más vista de su historia.

SUEÑOS DE JUVENTUD

Dirección: Jan Sverák.

Intérpretes: Zdenek Sverák, Daniela Kolárová, Tatiana Vihelmová.

Género: comedia dramática. República Checa, 2008.

Duración: 100 minutos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de mayo de 2009