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Reportaje:

La belleza inesperada de las periferias

Una exposición de fotografía explora en Móstoles la arquitectura de los extrarradios de las ciudades a través de la visión de nueve creadores

La fotografía de arquitectura, explica Rosa Olivares, que ha comisariado la exposición Periferias en el Centro de Arte Dos de Mayo de Móstoles, se ha convertido en un auténtico género. Son tiempos, afirma, en los que la arquitectura se ha transformado en "un símbolo de poder en estado puro". Los fotógrafos que se han entregado a esta exploración han encontrado en las zonas de periferia un filón lleno de significados. La muestra, que se puede ver hasta el próximo septiembre, reúne la interpretación que de estas zonas urbanas han hecho nueve fotógrafos: Gabriele Basilico, Sergio Belinchón, Stéphane Couturier, Gerardo Custance, Francesco Jodice, Monserrat Soto y Xavier Ribas. "Periferias es una mirada que muestra cómo la construcción de estas zonas urbanas lleva acompañada la construcción de un modo de comportamiento", explicó el pasado 13 de mayo Ferran Barenblit, director del centro de arte mostoleño, durante la inauguración de la exposición.

Las zonas de paso que fotografió Basilico en San Francisco, las frenéticas construcciones en Dubai documentadas por Belinchón, las nuevas urbanizaciones de las afueras de San Diego que retrata Couturier... todas tienen un inquietante elemento común: "Estas fotografías nos hablan de la periferia como un fenómeno universal, y asistimos sorprendidos a la igualdad, a la terrible similitud de diferentes periferias, desde Ceuta hasta Shanghai, desde Guadalajara hasta San Francisco. Desde hace años, realmente desde la concepción de las periferias como un fenómeno industrial de construcción de no lugares, de pulverización de la historia, la expansión de la ciudad se ha convertido en la creación de ciudades alternativas". Estas reflexiones de Olivares, recogidas en el catálogo de la exposición, cobran todo el sentido precisamente en Móstoles, una de las ciudades dormitorio que creció en los aledaños madrileños alimentada por la emigración rural de los cincuenta y los sesenta en España.

La exposición también permite reflexionar sobre los límites de la belleza. Parece difícil encontrarla en los anodinos espacios de ese mundo de nadie y de nada que son las periferias, un batiburrillo de rascacielos a medio terminar, centros comerciales, autopistas, circunvalaciones, rotondas, autopistas elevadas que muchas veces son el icono de una urbanización salvaje que ya se ha convertido en un fenómeno mundial. "La fotografía no sólo describe, sino que transforma", explica Olivares. "Tiene una capacidad única de crear belleza a partir de lo más mínimo, de lo más feo". Y lo parangona con las imágenes de la muerte, la miseria o la enfermedad, que muchos fotógrafos han plasmado y que se admiran por su "gran belleza". "Está demostrado que todo lo que se fotografía puede alcanzar un grado de belleza extremo a partir de la extrema fealdad", concluye. Frente a la historia, que queda concentrada en los centros de las ciudades, las periferias están en el terreno de la "no historia". "Una zona de paisaje diferente cada día, que pasa de ser campo a ser ciudad, perdiendo en esa transformación todo signo de identidad. Es algo parecido a la pubertad, esa corta época de la vida en la que el cuerpo deja de ser el de un niño pero todavía no es el de un hombre o el de una mujer". Un lugar extraño, lleno de incógnitas, una promesa. Lo que será, pero aún no es.

Periferias / Imaginar_Historiar. Centro de Arte Dos de Mayo de Móstoles. Hasta el 27 y el 6 de septiembre, respectivamente. Entrada gratuita.

La imagen, materia prima de la memoria

Si la exposición Periferias analiza el fenómeno de la destrucción y construcción que se suceden en el florecer de las periferias (desaparece la naturaleza para dar paso a un germen de ciudad), Imaginar-Historiar, la segunda muestra que se inauguró el 13 de mayo en el Centro de Arte Dos de Mayo de Móstoles, y que podrá visitarse hasta septiembre, propone un viaje para desentrañar la capacidad de las imágenes históricas y documentales para "reproducir el pasado y la memoria, aprehender el presente e imaginar escenarios posibles de futuro", en palabras de los comisarios, Sergio Rubira y Mónica Portillo. "En realidad es una exposición en la que cada visitante podrá sacar sus propias conclusiones", aseguraba Portillo.

Concebida como un diálogo entre piezas de artistas contemporáneos seleccionados, obras de la colección permanente del centro y obras históricas de la colección de la Comunidad de Madrid, la exposición plantea cuestiones como la imagen en la formación de la memoria y la historia, como espacio de presencia y ausencia, como campo de pensamiento, como lugar de la historia familiar y doméstica, como origen de nuevas historias sin voz, como revisión de las historias oficiales...

Así, obras como el Estudio de un pintor (1856-1858), de Raimundo de Madrazo, comparten espacio con un vídeo de Rogelio López Cuenca, con una instalación fotográfica de Dora García e, incluso, con una selección de películas de Basilio Martín Patino. Con el mismo tema de esta exposición se celebrará, entre el 20 y 23 de mayo, un seminario en el que participarán, entre otros, Philippe-Alain Michaud, conservador de cine del Centro Georges Pompidou de París; Svetlana Boym, de la Universidad de Harvard; los artistas Rogelio López Cuenca y Pedro G. Romero; y el director de cine Basilio Martín Patino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de mayo de 2009

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