Columna
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El estado de la nación

El interés del debate sobre el estado de la nación no debería hacernos olvidar el punto de partida de nuestra economía. Siempre es bueno difundir confianza, pero no al coste del olvido. Las previsiones de la Comisión Europea de hace unos días pronostican una caída en la Unión Europea del 4% este año frente al 1,8% pronosticado hace tres meses. El aspecto positivo es que según esta estimación, la caída de la producción se frenará a partir de ahora hasta detenerse en la segunda parte de 2009, comenzando entonces una suave recuperación a lo largo de 2010. En España la caída sería menor este año (un 3%) pero la recuperación se produciría más tarde.

Desde esta perspectiva, las medidas anunciadas en el debate sobre el estado de la nación pueden aportar algún estímulo adicional al crecimiento de nuestra economía. La más importante se refiere a la supresión, para las rentas que superen 24.000 euros al año, de las exenciones fiscales por compra de vivienda a partir de 2011. Es una medida que debería haber sido adoptada hace mucho tiempo, de la que se habló en la primera legislatura del actual presidente del Gobierno y que se abandonó por miedo a su impopularidad. Era entonces, incluso antes, cuando debería haberse adoptado pues habría contribuido eficazmente a enfriar la burbuja inmobiliaria y, probablemente, al desarrollo del mercado de alquiler. De momento lo que hará será ayudar a la reactivación del mercado de la vivienda aunque no sabemos si la eventual mejora llevará consigo un aumento de los precios. La otra medida importante, la ayuda directa a la compra de automóviles, no hace sino alinear la práctica española con la de varios países europeos, y alguna comunidad autónoma, en los que ha dado resultados positivos de los que nuestra industria se ha beneficiado. Conviene recordar, como hizo el Presidente en su discurso, que el sector del automóvil exporta el 80% de su producción y que es el primer sector industrial exportador de España.

Lo más probable es que el constante deterioro de las previsiones haya tocado fondo

Es una lástima que no se evaluara la incidencia de éstas y otras propuestas sobre el déficit público, ya de por sí muy abultado. A pesar de ello, hay que constatar el propósito de reducir gastos, lo que parece reflejar una cierta preocupación por el deterioro de las cuentas públicas.

En cuanto al nuevo modelo de crecimiento basado en el conocimiento, las propuestas son demasiado generales. Llama la atención que no se mencionara el papel que debería desempeñar la Universidad en dicho modelo, y que la formación profesional apenas ocupara unas pocas líneas en el discurso del presidente del Gobierno. Dados los problemas de competitividad que aquejan a nuestra economía sería necesario, y urgente, definir una estrategia, mucho más elaborada y concreta, que aborde los principales problemas con una perspectiva de medio y largo plazo.

Volviendo a las previsiones, hay algo que comienza a perfilarse: aunque la actividad continúe cayendo, lo más probable es que el constante deterioro de las previsiones que hemos vivido hasta ahora haya tocado fondo, de tal manera que cabe esperar que las próximas ya no se separen mucho de las actuales. Cuando esto suceda comenzará a brillar, aunque sea tenuemente, la deseada luz al final del túnel de la crisis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 15 de mayo de 2009.