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El naufragio de la política social

"La ley no nos ha servido para nada"

Centenares de personas salieron ayer a las calles de las principales localidades de la Comunidad Valenciana para exigir la aplicación de la ley de la Dependencia. Entre ellos se encontraban personas como Joan, Elvira, Ana María o Marga. Estas son sus historias.

- Joan. Este jubilado cuida de su madre, Francisca, de 104 años. Además de su edad, una operación de cadera la convirtió, hace casi un año, en gran dependiente, tal y como la calificaron los inspectores que acudieron a visitarla en Castellón. Pese a tener la ayuda aprobada, ésta no llegará hasta dentro de unos nueve meses, tal como le han anunciado. "¿Tengo que esperar a que esté dentro de un ataúd para recibir la ayuda?", se preguntaba ayer su hijo, quien solicitó la ayuda en junio de 2007. Este jubilado es hijo único, por lo que es únicamente él quien puede atender a su madre, además de una persona que está día y noche con Francisca y recibe un sueldo de más del doble de la pensión que cobra la anciana.

"Solo pedimos que se nos reconozca nuestra labor", dice Ana María

- Elvira. Desde hace 14 años ha renunciado a su vida laboral para cuidar las 24 horas del día a su hijo, de 14 años, que tiene parálisis cerebral y epilepsia. Al drama personal que conlleva la grave e irreversible enfermedad de su hijo, se suman las "tremendas" dificultades que afronta como madre soltera. "El padre no se hace cargo, y yo ya llevo cinco años sin trabajar", musitaba ayer Elvira, de 56 años, que acudió a la protesta en Alicante. Después de dos años desde que tramitó la ayuda, su hijo fue valorado como gran dependiente (necesita ayuda permanente para las necesidades básicas, alimentación, aseo y movilidad), pero todavía no ha recibido las ayudas.

- Marga. El 27 de enero pasado, esta mujer de 44 años perdió a su madre, Margarita, de 71 años. Llevaba ocho con medio cuerpo paralizado debido a varios infartos cerebrales y necesitaba ayuda para todas las actividades de la vida diaria. Hace dos años solicitaron las ayudas de la Dependencia para su madre. "Recibí el plan individual de atención [el documento que fija las ayudas y que precede a su puesta en marcha] el mes pasado", comentaba en la manifestación de Valencia mientras sostenía una pancarta que tenía una pequeña fotografía de su madre. "Al final, todo esto no nos ha servido para nada", se lamentaba con la voz quebrada.

- Ana María. Esta mujer de 60 años, de Alicante, está al cuidado permanente de un hijo de 33 años afectado de parálisis cerebral. "Te da muchas alegrías, pero también mucho trabajo. Por eso, sólo pedimos que se nos reconozca nuestra labor", exclamaba ayer mientras miraba de manera enternecedora a su hijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de mayo de 2009