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Día de la Comunidad

Too pa Nacho

Que hay que organizar un partidín para 2016, Nacho. Que hay que montar un teatrillo para que se entretengan los madrileños, Nacho. Que hay que llevar unas bolsas a Colombia, Nacho...

Todo, todo, todo lo borda Nacho González, el vicepresidente, el superhombre, quien encarna como nadie el esperanzismo en masculino. La parte varonil del aguirrismo, con permiso del maromo Güemes, consejero de Sanidad. El hombre fiel, el chico para todo, el que maneja, con el que hay que hablar, el que resuelve y organiza, el gallo es ni más ni menos que Nacho.

El poder que aglutina ya le sobrepasa y, según quien le conoce realmente, le viene más que grande. Pero como da igual, como gobernar para los responsables actuales de la comunidad de Madrid es un mero trámite para el trampolín que desean saltar, cualquiera puede con lo que sea. Por eso se le ve tan sonriente, nada agobiado por el peso de un cargo que ni le dobla la espalda, ni nada. Esta semana le han caído tres áreas más para su vicepresidencia y ni se ha inmutado.

Gobernar hoy en la Comunidad de Madrid exige taparse bien las narices

Su jefa dice que es para ahorrar y dar ejemplo en tiempos de crisis. Barriendo para casa, ella. Dando un mandoble barato a Zapatero sin que nadie sea capaz de replicarla como es debido. Uno se empieza a hartar de que trate a los madrileños como el populacho que sueña que somos, como pobres bobalicones adultos. Santiago Fisas, uno de los escasísimos hombres decentes de la cosa pública en la región, se ha dado el piro. Ha visto la oportunidad de enrolarse para las europeas en las listas del PP y ha saltado del barco. Con razón. Gobernar hoy en la Comunidad de Madrid exige taparse bien las narices y hay cosas que son demasiado para según que caballeros.

Para ahorrar entonces le ha plantado ella todas las competencias al vicepresidente. Justo la semana que le pillaron en Colombia, de viaje oficial, con unos pavos que llevaban bolsas de un lado a otro. Según Espe, "con el gorro y las toallas de baño", dijo ayer en la SER, su emisora favorita para hacer vudú. El caso es que podían haber ahorrado en otra cosa. Nada más y nada menos que se les ocurre minimizar sus políticas en Cultura, Turismo y Deportes.

Así es como demuestra el Gobierno Aguirre su visión genial de las prioridades. Que siempre le ha traído al pairo todo eso a la derechona contumaz, se sabía. Pero en estos tiempos, mosquea. De Cultura, ni hablamos. Nada. Cero.

Lo que llama la atención son los otros dos ámbitos. El turismo, por si no se habían enterado, es una de las industrias cruciales de la capital, con 4,6 millones de visitantes en 2008. El volumen supone un peso suficiente como para soportar por sí mismo una consejería que lo mantenga activo y en constante tensión. Exige políticas imaginativas, concentración, seriedad, audacia y no diluirse como un hielo entre las nimiedades de una vicepresidencia que no le va a prestar más atención que un paseo anual por Fitur.

Lo del Deporte es curioso también. En una región que aspira a ser sede olímpica en 2016, lo que tocaría es montar una estructura que trabajara codo a codo con la alcaldía para conseguir un objetivo común. Eso sería lo natural, lo normal, lo más sano y lo lógico. Pero todos sabemos ya que el aguirrismo se distingue por escapar del raciocinio cuando se trata de aplastar a sus enemigos. La prioridad es machacar a Gallardón. Así que nada de trabajar con él en torno a 2016. Menos ayudarle por si consigue el objetivo y el amigo Alberto, acto seguido, con la medalla al cuello, conquista salvador todo el poder en el PP nacional. Eso sería lo último. El fin.

Lo urgente es atarle en corto. Estaba controlado cuando el Deporte, que ha pasado de ser vedette con una única competencia en una consejería a la cola de la vicepresidencia, lo llevaba el amigo López Viejo. Ese otro chico Espe de pura raza gozaba de mucho predicamento hasta su dimisión. Tuvo que salir del Gobierno después de que le salpicara el fregao de la trama Correa and company. Fisas asumió sus competencias y ahora que se ha ido a la orden del pobre Mariano, ¿quién mejor para poner zancadillas al alcalde y chafarle el sueño de los Juegos Olímpicos que Super Nacho? ¿Quién mejor preparado para arruinarle la fiesta que él? Por ahí me huele que va el intríngulis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de mayo de 2009