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Israel amenaza a la UE con apartarla del proceso diplomático

El Gobierno de Netanyahu exige a Europa que baje el tono de sus críticas

Tiempo y ninguna interferencia, al menos en voz alta. Esto es lo que exige Israel a los países europeos y a una Unión Europea que en las últimas semanas ha ventilado críticas, incluso en la prensa local, contra la negativa del Gobierno israelí a comprometerse a negociar la creación de un Estado palestino. La reacción diplomática israelí, también aireada en los periódicos, es de las que no dejan dudas sobre su malestar. "Israel está pidiendo a Europa que baje el tono y que llevemos a cabo un diálogo discreto. Sin embargo, si las declaraciones continúan, Europa no podrá ser parte del proceso diplomático", advirtió Rafi Barak, director para Europa del Ministerio de Exteriores, quien no esconde la diana de su ataque: su homóloga de la UE, Benita Ferrero-Waldner.

Los funcionarios israelíes, molestos con la comisaria Ferrero-Waldner

El Ejecutivo de Benjamín Netanyahu pretende que Bruselas siga jugando el papel de comparsa. Sabido es que sólo Estados Unidos, y no sin inmensa voluntad política, puede retorcer el brazo a un Gobierno israelí mientras la UE paga el grueso de la factura de la Autoridad Palestina para beneficio de Israel, el país ocupante que debería sumir ese coste.

El diario Haaretz informaba ayer de la iniciativa de la diplomacia israelí. Barak ha conversado con numerosos embajadores europeos para conminarles a que sus Gobiernos bajen el perfil de las declaraciones. "El enfrentamiento público creado ha requerido la intervención del primer ministro Netanyahu, e incluso de la jefa de la oposición, Tzipi Livni. Hemos apreciado que los países europeos más importantes han respetado nuestra petición y nos están concediendo tiempo, pero es importante la uniformidad de Europa en este asunto", añadió Barak.

Especialmente molestos andan los funcionarios hebreos con Ferrero-Waldner, quien ha asegurado que la ya negociada mejora de las relaciones económicas, culturales, científicas entre Israel y la UE debe aguardar a una coyuntura mejor para su aprobación. Pero también incomodan en Israel las frecuentes visitas a Jerusalén de los ministros de Exteriores europeos. Un alto funcionario aseguraba socarrón días atrás, durante la visita del español Miguel Ángel Moratinos: "¿Qué puede hacer ahora España? Puede que el Barcelona gane la Champions League ante los tres equipos ingleses".

La guerra de Gaza provocó ácidas críticas en la opinión pública de muchos países europeos, y sus dirigentes no son sordos: Israel jugó la Copa Davis en Suecia a puerta cerrada; en Noruega, abogados y fiscales preparan un procedimiento por crímenes de guerra; en el Reino Unido crecen los llamamientos al boicoteo académico y algunas compañías han cortado sus relaciones comerciales con Israel...

Pero el nerviosismo de la diplomacia israelí, en realidad, se genera en Washington. Para el 18 de mayo está prevista la primera visita oficial de Netanyahu a Estados Unidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de mayo de 2009