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La trama de corrupción vinculada al PP

Los referentes del PP valenciano evitan arropar a Camps

Los presidentes provinciales y Barberá, ausentes de la recepción en las Cortes

El PP es un partido acostumbrado a arropar a los suyos en momentos de dificultad. Y eso lo saben bien los populares valencianos, de quienes partió el pasado 11 de febrero la idea de posar todos junto a Mariano Rajoy en medio de los escándalos del espionaje madrileño y las detenciones del caso Gürtel.

Los dirigentes valencianos del PP también acudieron en tropel a arropar a Francisco Camps a Madrid, tras conocerse que Orange Market, según la investigación del juez Baltasar Garzón, había pagado trajes al presidente de la Generalitat. Docenas de cargos se desplazaron el pasado 10 de febrero a la conferencia en la que Camps pronunció la frase: "Yo me pago mis trajes".

Ayer, en la celebración del Día de las Cortes Valencianas, uno de los actos institucionales más importantes de la comunidad, los principales referentes del PP evitaron acompañar a Camps en el que es, probablemente, el momento más duro de su carrera política. Un momento que llega tras difundirse su estrecha amistad con Álvaro Pérez, presunto jefe de la trama corrupta en Valencia. Camps, acompañado por su Gobierno y su grupo parlamentario, sintió ayer, por primera vez, una extraña sensación de soledad.

Ninguno de los tres presidentes provinciales, ni los principales alcaldes acudieron a la recepción para abrazarlo.

La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, que también es diputada autonómica, no se acercó ayer para besar a Camps. Barberá, que ha guardado silencio desde la publicación de las conversaciones entre Camps y Pérez, tenía que presidir el pleno municipal, pero al acabar renunció a acudir a las Cortes. Sí lo hicieron los ediles socialistas, con Carmen Alborch a la cabeza.

Al tono desangelado de la recepción, en la que Camps fue el centro de atención, tampoco acudió el presidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus, que hace unas semanas planteó la posibilidad de hacer un gran acto de desagravio a Camps. El presidente de la Diputación de Alicante, el zaplanista José Joaquín Ripoll, se quedó en su feudo para presentar una página web. Y desde allí se limitó a decir que cree en Camps y que "en ningún caso se ha planteado" su relevo.

Tampoco acudió el presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, también imputado por varios delitos contra la Administración y delito fiscal, que hace días aseguró que ponía "la mano en el fuego" por Camps. La sensación de soledad la agrandó la ausencia de diputados nacionales y otros referentes de la sociedad civil valenciana habituales en el acto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de abril de 2009