Columna
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Unos y otros

Si yo fuera presidenta (por fortuna para España no se dará el caso) no comunicaría a los medios que mis ministros se van a quedar sin vacaciones de Semana Santa. ¿Qué tiene de meritoria una circunstancia en la que se han visto tantos españoles? Por cierto, que a Chaves, como se dice ahora, le hicieron un robado en la playa. Tampoco me parece reseñable. Menuda tontería.

Si yo fuera la jefa de política nacional de cualquier medio (esto es ciencia-ficción) no consideraría noticiable que unos cuantos ministros se quedan sin dos días de vacaciones. Yo tampoco las he tenido, como habrán podido ustedes comprobar, y no he considerado que fuera una noticia de alcance. Si yo fuera vicepresidenta o vicepresidente no permitiría que los fotógrafos se agolparan en torno a mi mesa sólo porque me reúno con mi presidente en época vacacional. Y qué. Me deja atónita que el hecho de que el Gobierno de mi país trabaje sea noticia.

Si yo fuera presidenta no anunciaría a bombo y platillo un cambio en el que aparecen personajes tan conocidos por todos. Si de mí dependiera tampoco publicaría sus biografías como si se tratara de perfectos desconocidos. ¿No llevamos toda una vida con Blanco o con Chaves? Publicar alabanzas a los nuevos ministros me parecería insensato cuando aún no se han retratado con sus actos, pero menos aún permitiría algunos ataques soeces que sólo definen al zopenco que los escribe.

Si yo fuera presidenta de esta España en crisis no publicitaría la incesante actividad de mi Gobierno. ¡Se supone! Y si pudiera, ay, si yo pudiera..., reduciría la información política a un 30%. Hasta que ese pobre lector o espectador, que está harto de escuchar declaraciones sin sustancia, preguntara, "¿dónde se han metido los políticos?". Y alguien le contestara: "Es que creo que ahora sólo les sacan cuando tienen algo importante que decir".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0014, 14 de abril de 2009.