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Interior encuadra al detenido en París en el máximo órgano de dirección de ETA

Ekaitz Sirvent Auzmendi, el etarra detenido este Viernes Santo en la estación parisina de Montparnasse, no sólo era el jefe del aparato de falsificación de documentos de la banda, sino que ocupaba un puesto en su comité ejecutivo, el máximo órgano de dirección de ETA. El Ministerio del Interior subrayó ayer que el arrestado, nacido en Ordizia (Guipúzcoa) el 27 de abril del 1979, se había hecho cargo hace un año del taller de falsificaciones y era el encargado de realizar en persona todos los documentos de identidad españoles y franceses, así como los carnés y placas-emblema de miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que actualmente utiliza la banda.

Sirvent ya ha hecho casi de todo en ETA: ejerció el vandalismo terrorista (kale borroka), colaboró hasta 2002 con el comando Donosti, participó en el cobro de la extorsión etarra (el llamado impuesto revolucionario), dentro del aparato político etarra, se dedicó a alquilar pisos y locales en Francia... Ahora, gracias a esa experiencia criminal y a la detención de sus íntimos amigos Garikoitz Aspiazu Rubina, Txeroki, y Aitzol Iriondo Yarza, Gurbitz (sucesivos jefes de la banda, ya detenidos), acabó ascendiendo al comité ejecutivo, el cerebro colectivo de ETA.

Pero su carrera acabó el viernes en París, cuando fue detenido en Montparnasse tras apearse de un TGV procedente de Burdeos, cargado con ordenadores, memorias USB y numerosos documentos falsificados. Incluso tuvo la tentación de hacer uso del revólver magnum 357 que llevaba al cinto, pero la rápida acción de los agentes que lo detuvieron en la atestada estación ferroviaria impidieron que la desenfundara.

Interior asegura que su presencia en la capital francesa "parece obedecer a la necesidad de evitar la presión de las autoridades policiales francesas en el sur de Francia". El ministerio explica que solía mudarse con frecuencia (como medida de seguridad) y que solía acudir a París "para adquirir parte del material que utilizaba en las falsificaciones".

La tarea prioritaria ahora es localizar la casa-taller que utilizaba hasta ahora Sirvent, alias Txori Zarra (pájaro viejo), donde se ocultarían los útiles de impresión para los documentos. El aparato de falsificación es vital para el funcionamiento de la banda, y el hallazgo del taller desvelaría las caras de hoy y los nombre falsos de los etarras aún libres.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de abril de 2009